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Cómo arrancar un diente de leche: del llanto a la felicidad

A todos no ha dado miedo  de pequeños perder los dientes de leche. Un miedo que cuando venía el Ratoncito Pérez se esfumaba de repente. Exactamente lo mismo que le ha pasado a este niño cuando su hermano pequeño se disponía a arrancarle un diente, que estaba a punto de caerse. Con la antigua técnica de atar en el extremo de una cuerda al diente y el otro extremo al pomo de una puerta, el pequeño se dispone a perder su diente con más temor que alegría. El astuto hermano pequeño aprovecha el llanto del mayor para tirar de la puerta y el diente sale sin que el niño lo perciba. Cuando se da cuenta de que ya no tiene el diente y de que no ha sido nada doloroso su, cara cambia totalmente.