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La tendencia al igualitarismo en los niños aumenta a medida que crecen, según un estudio

Los niños, a medida que crecen, asignan los recursos de manera diferente entre los individuos dominantes y subordinados. Por lo tanto, desarrollan una tendencia hacia el igualitarismo, que se hace aún más fuerte entre las edades de 5 y 8 años, según ha descubierto un equipo de científicos de las universidades de Neuchatel y Lausana (Suiza) y el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés) Claude Bernard Lyon 1 (Francia).
Su trabajo, publicado en 'Developmental Psychology', proporciona información sobre cómo la noción de igualdad se desarrolla en los seres humanos y de su sentido de la justicia. Las relaciones jerárquicas son una de las características de nuestra existencia social y a una edad muy temprana, los niños pueden detectar la diferencia entre los individuos dominantes y subordinados.
Para saber cómo evolucionan estas posiciones durante la infancia, los investigadores analizaron los primeros signos de este posicionamiento político en los niños de 3 a 8 años por medio de dos experimentos: una tarea de reparto de recursos y una de toma de recursos.
Durante el primer experimento, los científicos pidieron a 173 niños que vieran una pequeña obra que implica una serie de interacciones entre dos muñecos, uno de los cuales siempre impone su voluntad al otro, para que los niños lo reconocieron como el "jefe" y se dio a cada niño un trozo grande y uno pequeño de chocolate y observaron cómo los distribuían a cada títere. A los 3 y 4 años, una gran mayoría de los niños tiende a beneficiar a la marioneta dominante, dándole el gran trozo de chocolate, mientras a los 5, esta tendencia disminuía y se revertió por completo a la edad de 8 años, cuando casi todos los niños favorecieron al títere subordinado.
LOS MÁS PEQUEÑOS QUIEREN LA APROBACIÓN DEL DOMINANTE
Los especialistas llaman el segundo experimento el "paradigma de Robin Hood". Los 132 niños 132 vieron una escena en la que tres personajes (uno de los cuales dijo a los demás que él era el "jefe") estaban jugando en el parque. El dominante y uno de los subordinados recibieron tres monedas, mientras que el otro subordinado sólo recibió una moneda. Se pidió a los participantes que cogieran una moneda de uno de los personajes más ricos y se la diera a los más pobres. Se vio el mismo efecto que en el primer experimento: los niños más pequeños protegieron los recursos del dominante, mientras que los mayores protegieron los del subordinado.
Los niños mayores a menudo lograron explicar sus opciones. Dieron el chocolate más grande a un títere particular "porque nunca escoge" o "porque tiene peor suerte que el otro". Otros, con frecuencia más jóvenes, no consiguen explicar sus acciones porque dar una razón requiere un nivel de abstracción que era demasiado alto para ellos.
Los científicos sugirieron varios factores para explicar la ventaja concedida al dominante y entender esta inversión de la tendencia con la edad. En primer lugar, los niños más pequeños son más dependientes de los que tienen la autoridad parental y, en la guardería, relaciones de dominancia entre los niños son comunes y relativamente bien aceptadas. Los niños muy pequeños pueden también querer atraer la aprobación del dominante o evitar entrar en conflicto con él.
Pero el deseo de los niños para compensar la asimetría dominante aumentó a medida que su existencia social se volvió más compleja. De hecho, cuanto más viejos son y más compañeros de juegos tienen, mayor es la necesidad de la noción de igualdad si están evolucionando dentro de su grupo.
Este trabajo muestra que los niños empiezan a ser sensibles a las desigualdades por estatus en torno a la edad de 5 años y esta tendencia se vuelve muy marcada alrededor de los 8 años. Sin embargo, estos resultados no significan que los niños de 8 años de edad muestran igualitarismo en todas las situaciones sociales. Los científicos se centrarán ahora en entender el efecto del género y la influencia de la cultura sobre esta tendencia.