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La viralidad, el mayor problema de internet

Una vez que el material se ha hecho publico pararlo es virtualmente imposible

Sólo queda el consuelo de poder localizar a la persona que inicia la distribución cuyas penas oscilarán entre uno y cuatro años de prisión. Sin embargo el reenvío de un mensaje por el móvil, por ejemplo, es diferente. Entra en juego el número de personas a las que se envía, la intención y la naturaleza del material. Se puede demandar por lo civil  pero el castigo dificilmente irá más allá  de una multa e indemnización a la personas agraviada.