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El estudio 'Smart Cities' de Nokia identifica las mejores prácticas de 22 ciudades inteligentes de todo el mundo

El 66 por ciento de la población mundial vivirá en centros urbanos en 2050, una previsión que hace crítico que se implanten estrategias para responder de una forma más efectiva a las necesidades de una creciente población. Ante esta realidad, Nokia ha compartido 'Smart City Playbook', un informe de estrategia que documenta las mejores prácticas de las ciudades inteligentes.
Las plataformas de IoT y de TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) inteligentes tienen un papel esencial que desempeñar en la evolución de las ciudades inteligentes, como explica la compañía en un comunicado.
Numerosas ciudades ya se están apoyando en las estas tecnologías para optimizar los servicios y las infraestructuras, adoptar decisiones con una mejor información, impulsar el desarrollo económico, promover las interacciones sociales y hacer más ecológicas y seguras sus comunidades, además de mejorar la provisión de una gama de servicios públicos.
El informe de Nokia, y elaborado por Machina Research, proporciona recomendaciones claras para los gestores de ciudades sobre las estrategias de mayor éxito para transformar los municipios en entornos más inteligentes, seguros y sostenibles. Para ello, se basa en una investigación de los elementos fundamentales de las estrategias y los avances de 22 ciudades de todo el mundo, entre ellas, Barcelona.
El estudio ha encontrado una considerable diversidad de estrategias para abordar la transformación hacia la ciudad inteligente en los diferentes lugares objeto de análisis, pero ha identificado tres fórmulas distintas que están aplicando las ciudades para ser más inteligentes.
La primera es la fórmula de 'aplicación central' consiste en que la ciudad despliega una única aplicación para abordar un problema importante como la congestión del tráfico y, a continuación, suma otras aplicaciones a lo largo del tiempo.
La fórmula de 'plataforma', también identificada en el estudio, consiste en implantar la infraestructura subyacente necesaria para soportar una amplia variedad de servicios y aplicaciones inteligentes.
Y, por último, la fórmula de 'ciudades beta' en la que se realizan pruebas piloto de múltiples aplicaciones para analizar sus resultados antes de adoptar decisiones de despliegue a largo plazo.
"El proceso de hacer una ciudad inteligente es extremadamente complejo, y hay numerosas estrategias diferentes que se están aplicando en el mercado, por lo que elegir la fórmula adecuada para una ciudad concreta puede ser un gran reto", explica el responsable de Sector Público y de Empresas Global de Nokia, Osvaldo Di Campli.
El estudio ha también ha concluido que hay una serie de prácticas comunes que han utilizado las ciudades inteligentes que han tenido éxito en este proceso. Estas prácticas parecen aportar unas ventajas universales, entre las que se incluyen las siguientes:
En primer lugar, las ciudades que han desarrollado con éxito estos programas han establecido unas normas abiertas y transparentes para la utilización de los datos (de los que dependen todas las ciudades inteligentes) por parte de los departamentos de la Administración y por terceros, con independencia de que se compartan de forma gratuita o mediante una contraprestación económica para cubrir los costes de gestión de los datos.
Numerosas ciudades que han avanzado en su proceso de ciudad inteligente se han comprometido a que las infraestructuras de IoT y TIC sean accesibles a los usuarios de la Administración y a usuarios externos, y han evitado la creación de áreas compartimentadas en los departamentos de la Administración.
Asimismo, las Administraciones (y sus colaboradores externos) que han trabajado activamente para obtener el compromiso de los residentes con las iniciativas de ciudades inteligentes han sido particularmente efectivas y, en especial, aquellas en las que los beneficios eran altamente visibles, como por ejemplo las aplicaciones de aparcamiento inteligente y de iluminación inteligente.
Para el Director Analista de Machina Research y autor del informe Smart City Playbook, Jeremy Green, "la tecnología y los modelos de negocio están evolucionando con rapidez, por lo que hay numerosos grados de incertidumbre".
Es necesario que la infraestructura de la ciudad inteligente se pueda ampliar, de forma que pueda crecer y evolucionar para cubrir las futuras necesidades. Y es necesario que sea segura, para tener la certeza de que los datos privados y de la Administración están protegidos.
Green entiende que "los estándares están emergiendo, pero aún no se han completado", y, por ello, "no hay un camino claro para implantar las ciudades inteligentes. Pero hay una forma adecuada para abordar este proceso - tener los ojos abiertos, unas expectativas realistas y la voluntad de aprender de los demás".
Según resalta el informe, tendrán una posición aventajada aquellas ciudades que han seleccionado colaboradores tecnológicos que pueden proporcionar capacidades de innovación y capacidad de inversión, que tienen experiencia en el mundo real, y que disponen de plataformas tecnológicas abiertas para evitar que sólo se puedan utilizar con un suministrador.