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La desigualdad de los suelos oceánicos puede causar los megaterremotos

La desigualdad de los suelos oceánicos podría ser la clave para desencadenar algunos de los terremotos más poderosos de la Tierra, tal y como han descubierto científicos de la Universidad de Cardiff, en Reino Unido, y de la Universidad de Utrecht, en Países Bajos. Su trabajo sugiere que grandes protuberancias y montículos en el fondo marino podrían ser el detonante de que la corteza en los océanos de la Tierra se deslice drásticamente debajo de la corteza en el continente y genere un terremoto gigante.

Al estudiar las rocas expuestas de una zona de fallas extintas de hace 180 millones de años en Nueva Zelanda, los investigadores han demostrado, por primera vez, que las placas tectónicas oceánicas y continentales, extremadamente gruesas, pueden deslizarse una contra otra sin causar mucha molestia, pero cuando se introducen irregularidades en el fondo marino, puede provocar un deslizamiento repentino de la placa tectónica y desencadenar un terremoto gigante.
Los investigadores creen que esta información, junto con mapas detallados del subsuelo del fondo oceánico, podría ayudar a desarrollar modelos precisos para pronosticar dónde es probable que se produzcan grandes terremotos a lo largo de las zonas de subducción y, por lo tanto, ayudar a prepararse para los desastres.
Durante generaciones, los científicos han sabido que los terremotos más grandes, conocidos como terremotos de megathrust, se activan en las zonas de subducción donde una sola placa tectónica es atraída debajo de otra. También es en estas regiones donde se forman los volcanes, como es muy común en el llamado 'Anillo de Fuego' en el Océano Pacífico, la región más sísmicamente activa en el mundo.
El terremoto megathrust más reciente sucedió en 2011 en Tohoku, Japón. El terremoto de magnitud 9 provocó un tsunami de 40 metros de altura y se llevó más de 15.000 vidas con costos económicos estimados de 235.000 millones de dólares.
Sin embargo, hay muchas regiones en todo el mundo, incluso en el "Anillo de Fuego", donde los científicos esperan que sucedan terremotos de megathrust, pero no ocurren.
PUEDE PRODUCIRSE MOVIMIENTO DE DOS PLACAS SIN CONSECUENCIAS
La nueva investigación, que se detalla en un artículo publicado en 'Nature Geoscience', parece haber resuelto este enigma y, por lo tanto, propone una explicación de qué desencadena los terremotos gigantes. El equipo llegó a sus conclusiones al examinar las rocas que, a través de la erosión y la elevación tectónica, se han llevado a la superficie de la Tierra desde profundidades de entre 15 y 20 kilómetros en una extinta zona de fallas en Nueva Zelanda que alguna vez estuvo activa hace alrededor de 180 millones de años.
El equipo detectó que las rocas en la zona de la falla pueden ser de entre decenas a cientos de metros de espesor y pueden actuar como una esponja absorbiendo la presión que se forma a medida que dos placas tectónicas se deslizan entre sí. Esto significa que el movimiento entre dos placas puede ocurrir comúnmente sin consecuencias y que se necesita un cambio repentino en las condiciones, como un bulto o montículo en el fondo del mar, para desencadenar un terremoto.
"Al exhumar rocas de esta profundidad, hemos podido obtener una visión sin precedentes de lo que realmente es una zona de falla", afirma el autor principal del estudio, Ake Fagereng, profesor de la Escuela de Ciencias de la Tierra y el Océano de la Universidad de Cardiff. "Con una falla activa en el océano, sólo podemos perforar a una profundidad de 6 kilómetros, por lo que nuestro enfoque nos ha dado una información muy valiosa", añade.
"Hemos demostrado que la zona de falla a lo largo de los límites de la placa puede ser más gruesa de lo que pensábamos originalmente, pudiendo acomodar el estrés causado por las placas que se deslizan. Sin embargo, cuando hay una irregularidad en el fondo marino, como grandes protuberancias o montículos, esto puede generar que los límites de la placa se deslicen decenas de metros y desencadenen un terremoto gigante", concluye.