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Observan la agitada adolescencia de galaxias similares a la Vía Láctea

El telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) ha revelado la agitada existencia de cuatro jóvenes galaxias similares a nuestra Vía Láctea.
Las galaxias espirales como la nuestra no siempre fueron remolinos bien formados como los que vemos en el Universo hoy. Los astrónomos creen que hace unos 8 a 10.000 millones de años, los progenitores de la Vía Láctea y demás galaxias espirales similares eran estructuras más pequeñas y menos organizadas, pero increíblemente ricas en material que sirve de alimento para las estrellas en formación. Tan es así, que probablemente fueran verdaderas fábricas que producían estrellas más rápido que en cualquier otro período del Universo.
Ahora, astrónomos han encontrado indicios que respaldan su teoría. Tras estudiar cuatro jóvenes galaxias similares a la Vía Láctea observándolas cómo eran hace unos 9.000 millones de años, descubrieron que todas eran extraordinariamente ricas en gas de monóxido de carbono, un material conocido por propiciar la formación de estrellas. Las observaciones de ALMA del monóxido de carbono (en rojo en la imagen superior) están sobrepuestas a las imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble.
"Usamos ALMA para detectar versiones adolescentes de la Vía Láctea y descubrimos que efectivamente tienen cantidades mucho mayores de gas molecular, que alimentarían un rápido proceso de formación estelar", explica Casey Papovich, astrónomo de la Texas A&M University, en College Station, y autor principal de un artículo publicado en la revista Nature Astronomy. "Estas galaxias las comparo con un adolescente que consume grandes cantidades de alimento para poder crecer".
Pese a la extrema abundancia de gas que alimenta los procesos de formación estelar, estas galaxias aún no están del todo formadas, y son relativamente pequeñas en comparación con la Vía Láctea tal como la vemos hoy. Los nuevos datos obtenidos con ALMA indican que la mayor parte de la masa de estas galaxias está formada por frío gas molecular más que por estrellas. Según los astrónomos, estas observaciones ayudan a entender cómo evolucionó la materia en las galaxias de tamaño similar al de la Vía Láctea y cómo se formó nuestra propia galaxia.