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Jonathan Morin, director creativo de Watch Dogs 2: "Los hackers son necesarios"

Resulta raro el día que un 'hackeo' no se cuele entre las noticias. Compañías relevantes en todo el mundo han visto cómo sus datos, y los de sus clientes, quedaron expuestos: LinkedIn, Fisher Price, Ashley Madison. De hackers, de datos y de tecnologías va precisamente Watch Dogs 2, la segunda edición de un videojuego que no hace mucho que aterrizó en España y cuyo director creativo, Jonathan Morin, considera como "una lente a la sociedad actual".
"Los hackers son necesarios porque son las personas que mejor entienden cómo funciona la tecnología", empieza diciéndonos Morin. Hacker es un término que suele utilizarse de manera errónea para denominar así a criminales. "Para mí un delincuente es una cosa y un hacker es otra, puede significar estructura, puede ser más bien alguien capaz de entender cómo funciona algo y aplicarlo", cuenta. "Un hacker entendido como cultura puede añadir arte, puede representar un propósito, un aspecto de vida", nos explica Morin.
"Donald Trump, sin embargo, tiene un plan para prohibir los hackers", decimos a Morin. Ríe. "Si se refiere a los que hacen algo en contra de la ley, estamos de acuerdo", explica. "Pero si se refiere al término global de hackers y piensa encarcelarlos, tendrá un problema cuando haya un problema informático y no tenga a nadie que le aporte una solución", cuenta antes de entrar en detalle sobre el juego.
Watch Dogs 2 está protagonizado por Marcus Holloway y los jugadores pueden sentir en primera persona cómo es luchar contra el sistema. Un simulador que permite al jugador sentir, además, que la ciudad de San Francisco, hogar de grandes compañías tecnológicas, vive incluso sin hacer nada. "Creo que los hackers son necesarios para ayudar a que la gente entienda cómo funciona la tecnología que utilizan", explica Morin, asegurando que ha contado con algunos de ellos para hacer que Watch Dogs 2 sea lo más realista posible. "Hemos utilizado hackers, una consultoría y hemos pasado tiempo con ellos para asegurarnos que respetamos los términos técnicos y para asegurarnos que todo lo que pasa en el juego pueda ser real", cuenta.
Lo más difícil del videojuego fue reflejar la cantidad de esfuerzo para representar de forma real cualquier tipo de hackeo. El esfuerzo de hacerlo todo real para acercarse más al jugador, para que entienda el riesgo de convertirse en una persona que está tentado de acceder al sistema. "El sentimiento que tiene un hacker cuando ve una situación y comprueba si puede realmente meterse en es sistema", explica Morin. Sobre qué es lo más importante en un juego, Jonathan Morin lo tiene claro: "El lado más importante del juego es que el jugador pueda expresarse", explica. "El juego es como tocar un instrumento", añade.
Una libertad de expresión que se refleja a la perfección en Watch Dogs 2, un juego con mundo abierto donde los usuarios tienen la libertad suficiente para vagar por San Francisco a su antojo. Hacer lo que les apetezca. "Se ven cosas rarísimas", explica. "La cosa más extraña que he visto es que se suben encima de un coche y hacen control remoto desde el techo del coche, haciendo surfing sobre el coche o bailando sobre él", cuenta entre risas. "Es interesante cuando lo hacen online y ves que alguien está paseando por un parque y de repente ve a este tio raro bailando encima de un coche. Es algo que veo a menudo y puedes verlo como algo rarísimo ,pero es sólo alguien que busca divertirse", explica.
Watch Dogs 2, dice Morin, es una especie de lente para ver cómo las personas se comunican a través dela tecnología. "Es mejor cuando hay una discusión colectiva para que se tome una sociedad correcta, como sociedad, pero todo lo que rodea la seguridad informática no es una cuestión que se exponga a nivel de sociedad", explica. "Y como sociedad, deberíamos abordar este asunto con mayor profundidad", añade Morin, asegurando que el usuario medio actual no es consciente de los peligros de Internet.
"Un analista de seguridad genial habla con su consejero delegado para que mejore la seguridad de su empresa, pero muchas veces la respuesta es claramente no, porque la gente no entiende por qué debe invertir en algo que no le va a explotar en la cara", explica Morin.
Una preocupación que no se entiende, un juego que trata de una preocupación, una segunda parte que llega con retraso para arreglar errores del pasado, un tema del futuro hay que hay que abordar ya y la sensación de sentirse con el poder de arreglar el sistema. O estropearlo. "¿Cómo puede entender un usuario lo importante que es la seguridad en Internet?", se pregunta Morin. "No tengo ni idea", se responde.
"Un analista de seguridad genial habla con su consejero delegado para que mejore la seguridad de su empresa pero muchas veces la respuesta es claramente no porque la gente no entiende por qué debe invertir en algo que no le va a explotar en la cara", explica Morin. Una preocupación que no se entiende, un juego que trata de una preocupación, una segunda parte que llega con retraso para arreglar errores del pasado, un tema del futuro hay que hay que abordar ya y la sensación de sentirse con el poder de arreglar el sistema. O estropearlo. "¿Cómo puede entender un usuario lo importante que es la seguridad en internet?", se pregunta Morin. "No tengo ni idea", se responde.