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Incendios provocados deforestaron Europa hace 20.000 años

Incendios forestales a gran escala iniciados por los cazadores-recolectores prehistóricos son probablemente la razón por la que Europa no es hoy en día más densamente boscosa.
El hallazgo - realizado por un equipo internacional, incluido el profesor Jed Kaplan de la Universidad de Lausana y el arqueólogo Profesor Jan Kolen de la Universidad de Leiden - ha sido publicado en la revista PLOS ONE.
Esta investigación ha generado nuevos conocimientos sobre el papel de los cazadores en la formación del paisaje. Es posible que durante la fase más fría de la última Edad de Hielo, hace unos 20.000 años, los cazadores-recolectores encendieran deliberadamente los incendios forestales en un intento de crear pastizales y bosques parecidos a los parques.
Probablemente hicieron esto para atraer animales salvajes y para facilitar la recolección de alimentos vegetales y materias primas; También facilitó la migración. Otra posibilidad es que los bosques a gran escala y los incendios de estepa hayan sido el resultado del uso negligente del fuego por parte de los cazadores en estos paisajes semiabiertos.
Los investigadores combinaron análisis de las acumulaciones de cieno de la Edad de Hielo y simulaciones de computadora con nuevas interpretaciones de datos arqueológicos. Ellos muestran que los cazadores de toda Europa, de España a Rusia, eran capaces de alterar el paisaje.
Este primer impacto a gran escala de los seres humanos en el paisaje y la vegetación habría tenido lugar más de 20.000 años antes de la revolución industrial.
La Edad de Hielo se presenta a menudo como una era del frío extremo y de la nieve que fue gobernada por los mamuts, el bisonte y los osos gigantes. Pero los investigadores demuestran que los humanos también eran capaces de tener un impacto significativo en el paisaje.
La búsqueda de evidencia de este impacto humano explica por qué hay reconstrucciones conflictivas para este período. Las reconstrucciones de la vegetación a base de polen y restos vegetales de lagos y pantanos sugieren que Europa tenía una vegetación de estepa abierta.
Pero las simulaciones por ordenador basadas en ocho posibles escenarios climáticos muestran que bajo condiciones naturales, el paisaje en grandes áreas de Europa habría sido mucho más densamente arbolado. Los investigadores concluyen que los seres humanos deben haber sido responsables de la diferencia. Se ha encontrado evidencia adicional en las huellas del uso del fuego en los asentamientos de cazadores de este período y en las capas de cenizas en el suelo.