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Un total de 150 voluntarios trabajan cada año para reconstruir un monasterio en Rioseco

Juan Miguel llegó como sacerdote al Valle de Manzanedo hace 11 años. Desde entonces vive con la ilusión de recuperar la esencia del Monasterio  de Santa María ubicado en el municipio burgalés de Rioseco. Así que dos años después, en 2008, se puso manos a la obra y comenzó a dar vida a un lugar donde los monjes blancos vivieron 600 años. Gracias a los 150 voluntarios que cada verano se acercan hasta aquí, las ruinas románticas vuelven a ver de nuevo la luz. Poco a poco van recibiendo alguna ayuda pero no es suficiente, de momento aspiran a que sea Bien de Interés Cultural.