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La resaca de la boda

Sevilla emocionada por la boda del siglo

El novio no se bajó del coche a su llegada al palacio de Dueñas a pesar del clamor popular. Se limitó a sacar la mano por la ventanilla. Quienes si se bajaron fueron los diseñadores del traje de la novia, Victorio y Luchinno. Los más elegantes, los hermanos Rivera. Y los ausentes, la hija de la novia, Eugenia, enferma, y un hijo, Jacobo de viaje. La novia radiante se marcó unas sevillanas cuando salió a saludar tras la ceremonia.