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Un sicario se enamora de la mujer a la que tenía que matar y simula su muerte con ketchup

Los tres protagonistas de la historia se encuentran en libertad por no haber crimen

Brasil se ríe hoy de esta historia con final feliz. María, una esposa despechada, pagó 1000 dólares a Roberto, un sicario, para que matara a Lupita, la amante de su marido. Pero Roberto se enamoró de la mujer a la que tenía que matar y decidieron simular su muerte. Así, la embadurnó de ketchup y la fotografió mientras ellá se hacía la muerta. El problema llegó cuando María descubrió a los amantes besándose en la plaza del pueblo. Los tres protagonistas de la historia se encuentran en libertad, ya que no ha habido crimen.