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La ruta ciclista más amarga

Los 23 kilómetros sobre el sillín para acompañar al féretro de José Lorenzo, asesinado ayer tras ser atropellado cuando iba en su bicicleta, del Tanatorio de Teruel a su pueblo, Cella, ha sido la ruta ciclista más amarga. Allí, en su pueblo, le esperaba una iglesia abarrotada por vecinos y amigos. Le han dado el último adiós a una de sus personas más queridas. 

Con 43 años, casado y dos hijos. José fue atropellado mientras circulaba por un tramo de la n-420 entre Teruel y Alcañiz. Una vía recta, con buena visibilidad y con más de un metro de arcén. Condiciones ideales para andar en bicicleta, siempre y cuando no se crucen con la fatal combinación de alcohol y volante. Porque el joven de 22 años que lo arrolló arrebatándole la vida dio positivo en el control de alcoholemia. Y aunque está siendo investigado como presunto autor de un delito de homicidio por imprudencia, está en libertad. 

Pero este no ha sido el único atropello del fin de semana. El ciclista profesional Ángel Vicioso y el triatleta Jesús Gomar también eran arrollados, ambos con heridas de carácter leve, en una carretera de Valencia en la que entre mayo y julio han muerto cinco ciclistas. En lo que va de año, 27 amantes de los pedales, como José, han perdido la vida, en las carreteras españolas.