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La nueva regulación europea de protección de datos permite un uso más amplio del consentimiento informado de pacientes

El nuevo Reglamento General de Protección de Datos europeo, que será plenamente aplicable en mayo de 2018, reconoce la importancia de la investigación biomédica y permitirá un uso más amplio del consentimiento informado de los pacientes, para que tenga validez tanto para fines asistenciales como de investigación.
Así lo ha destacado la secretaria general y directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria, Lourdes Fraguas, durante su participación en la jornada 'El Reglamento General de Protección de Datos y novedades de corporate compliance', organizada por la Asociación Española de Bioempresas (Asebio).
Esta norma, ha explicado esta experta, deja aspectos sujetos a regulación por parte de los Estados miembros y, por tanto, constituye una oportunidad para España a la hora de atraer inversiones en I+D y avanzar en la medicina personalizada y el desarrollo de nuevos fármacos a través de la explotación del llamado 'big data' sanitario, según informa Farmaindustria.
Así, incluye disposiciones que permiten establecer un régimen compatible y favorable a la utilización, en este ámbito, de datos personales para fines distintos de aquellos para los que fueron recogidos inicialmente, "siempre y cuando este segundo uso sea compatible con los fines de su recogida inicial, algo que se cumple cuando la finalidad es la investigación científica", ha detallado Fraguas.
De este modo, según Fraguas, al dejar claro esta normativa europea que el uso de los datos en el ámbito de la investigación científica es compatible con el uso inicial para el que se recogieron los datos "no sería necesario recabar un nuevo consentimiento".
"La investigación biomédica sólo sería viable y efectiva sobre la base de un consentimiento amplio que contemple los segundos usos, que son la esencia de la innovación y donde reside realmente el potencial del 'big data'", ha destacado.
Para ello, no obstante, también será necesario ampliar la finalidad de la historia clínica electrónica, cuyo uso en la actualidad sólo se prevé para fines asistenciales y no para investigación.
"Esperamos, en definitiva, que en España se apueste por esta vía y no se pongan obstáculos frente a otros países de nuestro entorno que nos pondrían sin duda en una situación de desventaja a la hora de atraer inversiones en I+D y avanzar en el desarrollo de la medicina personalizada", ha destacado esta dirigente de Farmaindustria.