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El exprofesor del colegio Vallmont declara que era "cariñoso" con los alumnos

El exprofesor del colegio Vallmont declara que era "cariñoso" con los alumnosEFE

El exprofesor del colegio Vallmont, Carlos Ruiz, ha negado en el juicio los trece delitos de abusos sexuales que se le imputan y ha reconocido que era cariñoso con los chicos "como cualquier profesor", según han informado fuentes jurídicas.

Así lo ha manifestado el acusado durante su declaración ante el tribunal, que se ha prolongado durante más de una hora. El procesado habría admitido ante la Sala que daba "muestras de cariño y afecto" a los pequeños, pero que nunca abusó de los mismos.
Antes de que se iniciara la vista oral, el abogado defensor, Ramón Muñoz, avanzaba que su cliente intentaría demostrar su inocencia, aportando un informe psicológico de las víctimas acerca de que su relato sería poco creíble.
Tras concluir el interrogatorio, varios policías han sacado esposado de la sala al docente, que se tapaba el rostro con la capucha de un abrigo. El acusado está casado y tiene dos hijos de corta edad. En el momento de su detención, su hijo pequeño tenía un mes de vida.
Versión contraria mantienen los padres de los afectados, que aseguran que sus hijos les contaron que su profesor les hacía "cosas raras", como por ejemplo morderles las orejas.
En los pasillos, han manifestado que el colegio no les creyó cuando denunciaron los hechos en 2013, dos años antes de que el profesor fuera detenido tras estallar el caso. En el caso de los progenitores del primer denunciante, tuvieron que sufrir el calvario de ser los señalados por los padres de otros alumnos que no les creían. Incluso su hijo sufrió palizas al grito de chivato, han relatado.
"Mi hijo se llegó a arañar el brazo hasta hacerse sangre. Lo pasamos fatal", ha asegurado una de las madres, que se ha quejado de que el colegio intentara tapar lo que estaba sucediendo. Según su versión, el colegio les recomendó no denunciar porque iban a causar "alarma social".
En su escrito de acusación, el fiscal solicita 71 años de cárcel para el exdocente, mientras que una de las acusaciones particulares reclama 91 años de prisión. En cuanto a la indemnización daños morales, la acusación particular pide la cantidad de 10.000 euros para cada niño y la "inhabilitación especial" del profesor, que supone 5 años más sin poder ejercer tras el cumplimiento de la pena de prisión.
Respeto a la Fiscalía, pide entre 5 y 6 años de prisión por cada uno de los presuntos abusos hacia los menores y una indemnización por daños morales de entre 1.500 y 3.000 euros para cada uno, lo que suma la cantidad de 27.600 euros. Asimismo, se solicita la pena de inhabilitación para el ejercicio de la actividad docente o cualquier profesión que implique contacto o relación con menores de edad.
En su escrito, el Ministerio Público subraya que, en su doble condición de tutor y profesor de 3ª y 4º de Primaria, el acusado se aprovechó de la confianza y admiración que despertaba en los menores de edad para "satisfacer sus más reprobables instintos sexuales".
Según el documento de la Fiscalía, la presunta actividad delictiva del exprofesor seguía siempre un patrón muy similar en todos los casos. Mientras impartía clases a niños de 8 y 9 años, llamaba a un determinado alumno y le pedía que se acercara a su mesa para corregir un dictado o los deberes.
En ese momento, al parecer, invitaba al menor a sentarse sobre sus piernas y "aprovechando que lo que pasaba sobre la mesa del profesor no podía ser visto por los demás alumnos", realizaba tocamientos por encima de la ropa del menor o metía su mano por dentro del pantalón y el calzoncillo.
El Fiscal recoge que este tipo de conducta la hacía de forma "reiterada" con el mismo alumno y durante los dos años que cursaba 3º y 4º de Primaria. Unas veces se limitaba a "tocar el culo del alumno y a pellizcarle", y en otras "le chupaba o le mordía la oreja".
Se indica además en el escrito de acusación del Fiscal que no siempre se limitaba a ese tipo de conductas, sino que también se atrevía a tocarles en la zona genital (pene y testículos). Los "reprobables" instintos sexuales del profesor le llevaron incluso a hacer cosquillas a sus alumnos por dentro de la ropa, a "tocarles sus pezones" y darles "besos en el cuello".