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La práctica de deporte aumenta el conocimiento del asma y las limitaciones por parte del paciente, según un experto

El asma no tiene porqué ser una barrera de inicio para practicar deporte, de hecho, la práctica deportiva aumenta el conocimiento del asma y las limitaciones por parte del paciente, mejora la condición física y la resistencia respiratoria, ha asegurado el especialista en Medicina del Deporte del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, el doctor Francheck Drobnic.
"De esta forma, el paciente requiere menos cantidad de aire para hacer el mismo ejercicio y tiene una menor exposición a una crisis de asma inducido por el ejercicio (AIE)", ha indicado el experto durante una mesa redonda organizada por el Hospital de Sant Pau de Barcelona y Boehringer Ingelheim.
Drobnic también ha destacado que es importante tener bien tratada la enfermedad, elegir un deporte que divierta y entender y practicar las pautas para prevenir el asma de esfuerzo.
De hecho, el jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Sant Pau, el doctor Vicente Plaza, ha afirmado que un cuarto de las personas que practican deportes considerados de verano padecen asma. "Es importante que los pacientes conozcan cómo tener bajo control su enfermedad, mediante un uso adecuado de la terapia inhalada, para que no vean su día a día afectado por los síntomas", ha indicado.
Por su parte, la alergóloga del Hospital de Sant Pau, la doctora Lorena Soto, ha señalado que "a veces es aconsejable inhalar, unos 10 o 15 minutos antes del ejercicio físico, un broncodilatador aliviador de inicio rápido, ya que previene el ahogo durante su realización. Es conveniente que el profesor de gimnasia o el entrenador estén informados".
CONSEJOS PARA PRACTICAR DEPORTE
La principal medida a la hora de hacer deporte es evitar la exposición a los pólenes alergénicos, por ello lo ideal es practicar ejercicios en el interior de un espacio, pero según el régimen de ejercicios puede ser complicado o difícil llevarlo a cabo.
Por tanto, es muy importante tener en cuenta algunos consejos en esta época de polinización como disminuir las actividades al aire libre entre las principales horas de la tarde. También es aconsejable ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa, así como evitar tender la ropa en el exterior ya que los granos de polen se pueden adherir a las prendas.
Otro de los consejos es usar gafas de sol y mascarilla en la calle para evitar que el polen se ponga en contacto con los ojos y la mucosa nasal. También evitar lugares donde se esté removiendo partículas de polen cuando estén cortando el césped o barriendo la calle. También es importante permanecer el mayor tiempo posible en cada durante los días con mayor concentración de pólenes, sobre todo los días de viento. Además, en casa no abrir las ventanas a primera hora de la mañana ni a la caída del sol, ya que en estas horas los niveles de pólenes son más elevados.
USO DEL INHALADOR
Un reto constante en el abordaje de esta enfermedad es el correcto uso del inhalador para obtener una buena respuesta al tratamiento, ya que, tal y como ha señalado el doctor Plaza, "en la actualidad un 50 por ciento de los pacientes asmáticos están mal controlados". El mal uso del inhalador conduce a un mal control del asma, además de aumentar el riesgo de exacerbaciones y de los efectos adversos.
En la actualidad, casi 8 de cada 10 pacientes no son capaces de utilizar el inhalador de forma correcta, debido a la variedad de dispositivos inhalatorios existentes que requieren de un conocimiento específico de la técnica de inhalación. Se evidencia, por tanto, la necesidad de evaluar la técnica inhalatoria y de ofrecer una educación adecuada a los pacientes.
Entre el 60-75 por ciento de los casos de asma en adultos tiene origen alérgico, una cifra que aumenta al 80 por ciento en niños, en los que la alergia desempeña un papel muy importante en el inicio de la enfermedad. El asma alérgico suele iniciarse en la infancia y se asocia a unos antecedentes personales y/o familiares de enfermedad alérgica, como el eccema atópico, la rinitis alérgica o la alergia a alimentos y fármacos.
"El tratamiento requiere tanto del diagnóstico como de la identificación del agente causal. Evitar el contacto con el alérgeno causante es la primera línea de tratamiento, pero en muchas ocasiones no es posible. Para conseguir una estrategia global e individualizada a largo plazo, debe basarse en un tratamiento farmacológico óptimo ajustado, en medidas de supervisión y educación para el asma", ha concluido la doctora Soto.