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Uno de cada 10 personas sufrirá un episodio de cálculos renales a lo largo de su vida

El láser ofrece diferentes aplicaciones en el abordaje de este problema, más frecuente en fiestas navideñas
Uno de cada 10 personas sufrirá un episodio de cálculos renales a lo largo de su vida, que se producen cuando la orina está sobresaturada de solutos que se acaban solidificando, de ahí la necesidad de mantener una adecuada ingesta de líquidos para favorecer su dilución.
Así lo ha reconocido el jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario de Torrejón (Madrid), Luis Llanes, que también pertenece al Instituto de Urología Avanzada de la Clínica Cemtro, que recuerda que además estos problemas presentan una recurrencia de entre el 50 y 70 por ciento.
Cuando estos desechos presentes en la orina han cristalizado primero y se han convertido en piedras después, explica del doctor, pueden desprenderse por el riñón y bajar por el uréter hacia la vejiga, provocando el temido cólico nefrítico.
Si la expulsión no se produce de forma natural, se precisa la cirugía que, también en este campo, vive una etapa de desarrollo e implementación de las técnicas mínimamente invasivas, según Llanes.
En ese sentido, el láser de Holmio Yag se ha convertido en la herramienta clave para la eliminación de los cálculos, bien como instrumento principal, bien como apoyo y complemento para otros procedimientos.
En el primero de los casos, y lejos de las cirugías abiertas, la Endourología se sirve eficazmente del láser, puesto que al contrario de otras técnicas también mínimamente invasivas, la energía del láser, permite pulverizar piedras y cristales.
"Fragmenta todas las litiasis, independientemente de su composición, con unos márgenes de seguridad muy altos: la capacidad de lesión en los tejidos es baja y además la posibilidad de movilización de la litiasis y su incrustación en el aparato urinario es escasa", ha explicado, lo que permite una recuperación más rápida.
Otra gran posibilidad del láser es su versatilidad, ya que se puede emplear también como herramienta de apoyo en diferentes técnicas. En el Instituto de Urología Avanzada aclaran que puede utilizase como fuente de energía en las diferentes intervenciones para la eliminación de los cálculos urinarios.
"Lo podemos emplear en la ureteroscopia cuando los cálculos se encuentran en el uréter, en la nefrolitotomía percutánea para grandes cálculos renales, en la cistolitotricia, para los de la vejiga urinaria, y para la cirugía intrarrenal retrógrada o ureteroscopia flexible, cuando se alcanzan los cálculos del riñón con un instrumento extraordinariamente fino desde el orificio de la uretra", según ha explicado.
Estas cuatro intervenciones pueden combinarse cuando las piedras se localizan en diferentes tramos del aparato urinario, o cuando aunque sean únicas resultan suficientemente complejas para necesitar un abordaje combinado transuretral y percutáneo.