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En la mente de un pederasta

Abuso sexual a menoresEfe

El caso del pederasta de Ciudad Lineal, las denuncias a un profesor del colegio Valdeluz o las últimas pistas sobre el caso de la desaparición de Yéremi Vargas, son algunos de los últimos y más conocidos casos de abusos a menores, pero la realidad es mucho más estremecedora. Según los estudios del Consejo de Europa, 1 de cada 5 niños en España ha sufrido algún tipo de abuso sexual. De estas cifras se traduce que todos conocemos alguna persona que ha vivido este horror pero, la cifra es aproximada ya que muchas de las víctimas nunca han denunciado y lo mantienen en silencio.

“Elegían los niños más cercanos, por eso se da tantísimo en el entorno familiar, con los niños que tienen más confianza o dependen más de ellos… los abusos comienzan en edades muy tempranas, otra cosa es cuándo se detectan. Las investigaciones dan unas cifras más altas de edad a cuando realmente se inician. Ellos explicaban que cuanto más pequeño es un niño más controlado lo van a tener y menos capacidad de escape tiene”.
La psicóloga Victoria Noguerol, especialista en abuso sexual infantil, y el psiquiatra y catedrático José Luis Carrasco, especialista en trastornos de la personalidad y comportamiento, nos han ayudado a conocer más sobre los agresores, intentando profundizar en sus perfiles y patrones.
Antes de adentrarnos, en la manera de lo posible, en la mente de un pederasta es necesario hacer una distinción entre el pederasta y el pedófilo, así como los distintos tipos de pederastia que hay.
La psicóloga Victoria Noguerol señala que “el pedófilo es la persona que tiene una atracción, un interés o un gusto hacia los niños, mientras que el pederasta es la persona que ejerce la agresión, el abuso sexual, es decir la acción de esa disposición”, aunque asegura que aún las definiciones están muy poco elaboradas. Dentro de los distintos tipos de pederastia, enumera dos: "el abusador sexual fijado y el situacional. El situacional tiene un interés hacia los niños pero puede reconocer la conducta, se puede trabajar en la empatía, mientras que el fijado es el pederasta resistente con una carencia brutal de empatía"
A su vez, el psiquiatra José Manuel Carrasco diferencia entre el pederasta compulsivo y el no compulsivo. Mientras que al compulsivo le viene el impulso, "una parte de su personalidad sabe que debería refrenarlo". Este tipo son los que podrían tener un tratamiento y mediante ayuda, reconducir su conducta. El no compulsivo sufre una “falta de empatía, resentimiento social, rencor y ganas de atentar contra lo más íntimo y sagrado del otro, como una forma de invertir y pervertir el orden moral del mundo”, siendo casi imposible su tratamiento. 
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“Se distribuye en todas las clases sociales, culturales, religiosas y económicas"
Perfil del pederasta
Desde el campo de la psicología , Noguerol afirma que el pederasta “se distribuye en todas las clases sociales, culturales, religiosas y económicas. El abuso sexual no se centra en unas características culturales, religiosas o económicas determinadas". A pesar de que no se puede definir de una forma precisa, existen algunos rasgos de su personalidad que suele ser común en la mayoría como es "una muy baja resistencia a la frustración y un pobre control de impulsos. De alguna forma sienten un cierto desahogo cuando sienten que dominan a un menor con esos abusos”.
José Luis Carrasco, desde el ámbito de la psiquiatría, diferencia que no todos los pederastas compulsivos realizan los abusos con la finalidad de dominar al menor, sino que es "más el miedo a la relación interpersonal adulta, por su propia impotencia, por el miedo que puede haber adquirido en algún momento de su vida al otro sexo, o por la propia indefinición sexual".
"El psicópata (pederasta no compulsivo en su grado más extremo) puede ser cualquiera, un banquero, un sacerdote...hay gente que aparentemente tiene relaciones normales en su vida, está casado y luego tiene toda una red de pederastia, es un psicópata de cuello blanco. Uno puede estar socialmente muy bien aceptado y hasta parecer que tiene una pareja".
"La mayoría de los abusadores ha
sufrido abusos sexuales en su infancia
o situaciones traumáticas"
Ambos expertos coinciden en que la mayoría de los pederastas han sufrido abusos sexuales en su infancia o situaciones traumáticas. “Han vivido experiencias traumáticas que ha dado pie a acumular y almacenar mucha soledad, resentimiento o descontrol, en el cual no se ha intervenido. Todos estamos expuestos a sufrir traumas pero si se interviene se resuelven, pero si eso se queda ahí atascado se envuelve en el resentimiento y aquí ya se complica”, nos explica Noguerol.
El doctor Carrasco asegura que esas personas “repiten los patrones porque el ser abusado crea un destrozo, un desorden afectivo en la regulación emocional importante, produce un daño muy importante en la regulación de los propios afectos, en la idea de la relación con uno mismo y con las figuras simbólicas del otro”.
“Solo el 14% de los abusos sexuales
lo cometen las mujeres"
¿Por qué la mayoría de los pederastas son hombres?
Victoria Noguerol afirma que “solo el 14% de los abusos sexuales lo cometen las mujeres". Existen varias hipótesis que explican la gran diferencia entre abusadores masculinos y abusadores femeninos a pesar de que ambos sexos sufren por igual los abusos, el varón tiende a externalizar el daño, la rabia o el enfado, mientras que la mujer lo que hace es internalizarlo, de manera que es más fácil que se dañe a sí misma mediante las automutilaciones, sufra de depresión o consuma algún tipo de sustancia, "el daño va hacia dentro".
En este asunto, el psiquiatra añade otros factores como el genético y biológico para explicar esta circunstancia.“¿Por qué más en hombres?, es un tema biológico seguro, tiene que ver con la testosterona y con las dificultades para controlar el impulso sexual en los hombres. Son más directamente sexuales externalizadores que la mujer”.
Abuso sexual a menores
"Eligen los niños más cercanos, por eso se da tanto en el entorno familiar"
¿Cómo actúan?
José Luis Carrasco divide la forma de actuar de los pederastas en dos principales tipos: aquel que es más hábil y utiliza la seducción, frente a aquel que no tiene habilidades de seducción. En el hábil se distingue que es "un poco más frío, más narcisista y algo más psicópata, que utiliza la seducción, sabe cómo ganarse al niño. Se acerca de una manera bastante atractiva al niño y sabe cómo atraerlo". Mientras que el otro es “el que no tiene habilidades de seducción pero que utiliza una situación de poder o de autoridad. Siendo fundamentalmente el compulsivo el que se acerque a este patrón".
La doctora Noguerol, quien ha trabajado con agresores sexuales en tratamiento, cuando les preguntaban ¿qué tipo de niños eliges, cómo son las características de estos niños?..., “ellos respondían que elegían los niños más cercanos, por eso se da tantísimo en el entorno familiar, con los niños que tienen más confianza o dependen más de ellos. Si es fuera del entorno más próximo o familiar, van a buscar los niños más vulnerables o los niños que tengan discapacidades o los niños que tengan menos edad, por eso los abusos comienzan en edades muy tempranas, otra cosa es cuándo se detectan. Las investigaciones dan unas cifras más altas de edad a cuando realmente se inician. Ellos explicaban que cuanto más pequeño es un niño más controlado lo van a tener y menos capacidad de escape tiene”.
¿Qué hay en la mente de un pederasta?
José Luis Carrasco afirma que en aquel que no es un compulsivo existe una desconsideración total hacia el otro. "Hay un problema de empatía importante, hay un cierto resentimiento social, es decir, están enfadados con el mundo. El pederasta que una y otra vez de manera repetida lo hace, no tiene ningún sentimiento de culpa, no busca tratamiento y solamente se le encuentra cuando se le denuncia, tiene todos los elementos del psicópata". Por ello asegura que abusando del niño, es como una forma de venganza. "Desafía la norma moral, está haciendo lo que sabe que no debería hacer".
Pederastia
"Únicamente el pederasta compulsivo sería susceptiblede tratamiento y eventualmente curarse,mientras que el pederasta psicópata no"
El otro pederasta sufre un problema importante en el ámbito de las relaciones íntimas con personas de su edad, del sexo opuesto o de su mismo sexo: "suele haber tenido problemas en la infancia de apegos con su madre o con su padre". Existe en su interior un problema moral ya que "entiende que no puede hacer eso pero a su vez siente un deseo sexual que quiere satisfacer y que le viene con los niños. No hay razones claras de por qué le viene con los niños, pero en gran parte por su incapacidad para relacionarse normalmente. También por dominación, porque es una relación sexual donde uno domina".