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¿Es este uno de los motivos por los que se comen tantos dulces?

Dulcestelecinco.es

Un grupo de científicos ha descubierto que la falta del sueño ligero, el que se produce en la denominada fase REM, podría estar provocando una necesidad imperiosa de consumir dulces y productos grasientos entre la población que tiene problemas para dormir.

El estudio, realizado en ratones por Michael Lazarus, profesor asociado de medicina del sueño en la Universidad de Tsukuba, y Kristopher McEown, profesor asistente del proyecto en la Universidad de Tokio, podría ayudar a explicar la alta tasa de obesidad que existe entre las personas que tienen una falta notable de sueño.
Además, otros estudios, según señala el diario japonés The Asashi Shimbun, coinciden en la misma teoría, ya que han revelado que la privación del sueño propicia obesidad porque por su falta se tiende a consumir una gran cantidad de alimentos con muchas calorías. Aunque sigue siendo un misterio el motivo de esto.
Así, el equipo de investigación ha tratado de buscar la razón de esta relación mediante un estudio con ratones. El primer paso fue privar a los roedores de una parte significativa del tiempo que pasaban en la fase REM de su sueño, consiguiéndolo porque creaban un entorno inestable en su hábitat. Cuando los ratones ya dormían menos de lo normal se les proporcionaban diferentes alimentos y se veía que los animales consumían un 30 por ciento menos de productos que contenían grandes cantidades de azúcar y grasas.
El mismo experimento se repitió en ratones que habían sido manipulados genéticamente para inhibir la actividad en su corteza prefrontal, la parte del cerebro que identifica el olfato y el gusto. En este caso, los roedores todavía consumían muchos alimentos grasos, pero no comían cantidades en exceso de materia dulce. Por ello, los científicos concluyeron que las personas que carecen de sueño anhelan dulces debido a un mecanismo que se desencadena en la parte del cerebro donde se produce esa fase del sueño.
Por ello, Lazarus ha afirmado que aunque la razón concreta de esta extraña relación entre dormir poco y consumir muchos dulces sigue siendo poco clara. Pero sí que cree que la privación general del sueño conduce a una carencia del tiempo que se emplea en la fase REM, lo que puede conllevar a padecer obesidad.