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Un total de 14 de los 111 migrantes que saltaron la valla de Melilla el domingo son menores de edad

De los 111 migrantes de países al sur del Sáhara que consiguieron saltar la valla de Melilla el pasado domingo, al menos 14 son menores de edad, según ha contrastado Save The Children sobre el terreno para alertar de que esto "no es un hecho puntual" porque las entradas de niños a la ciudad autónoma son "una constante" y la respuesta que reciben de la administración "debe mejorar sustancialmente".
"Es un deber de las autoridades, tanto de Melilla como del Estado, dar absoluta prioridad a la protección de estos niños que llegan solos, que son los más vulnerables y los que se exponen a más riesgos. Hay que mejorar sustancialmente y de manera urgente sus condiciones de acogida, darles oportunidades de formación y que todas las autoridades asuman que su condición de niños debe estar por encima de la de inmigrantes", reclama el director general de la organización, Andrés Conde.
Save The Children recuerda que estos niños, que han sido trasladados al centro de menores La Purísima, proceden de países como Mali o Guinea Conakry y han sufrido un viaje muy duro, pero todas las dificultades que arrastran no se terminan al pisar suelo español, pues "muchos han sufrido heridas al saltar la valla y se enfrentan ahora a un futuro incierto".
Cita el caso de Ousman, de 15 años y de Guinea Conakry, que estuvo varios meses escondido en el monte Gurugú, sin apenas comida y bebida, antes de intentar cruzar a Europa. "He viajado solo desde mi país y necesito trabajar lo antes posible para poder enviar dinero a mi familia", cuenta el chico a Save The Children.
Conde, de visita en la ciudad autónoma, ha transmitido las preocupaciones de la ONG al consejero de Bienestar Social de Melilla, Daniel Ventura, a quien ha solicitado que se agilice la tramitación de permisos de residencia y de trabajo para estos menores, se les de oportunidades reales de formación que faciliten su integración, y se redoblen esfuerzos y cambien las estrategias con los que viven en la calle.
En España hay 3.341 menores extranjeros no acompañados, según datos de la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado, de los que más del 22% constan en Melilla (759), aunque las autoridades estiman que son medio millar los que se encuentran en la ciudad, de los que unos 80 viven en las calles "expuestos a las adicciones, a la mendicidad y los abusos sexuales".
"Tenemos una responsabilidad tanto a nivel de ciudad autónoma como del conjunto del Estado hacia estos niños. Es necesario que fortalezcamos los sistemas de protección, les dotemos de más recursos, que dispongamos de educadores de calle y estrategias muy especializadas en estos niños. No podemos permitir que en España haya niños viviendo en la calle", afirma Conde.
La organización recuerda que el Estado tiene la obligación de proteger y garantizar la educación y desarrollo de estos niños que están solos en España sin un adulto que se haga cargo de ellos. "En Melilla vemos cómo las Comunidades y Ciudades Autónomas, como tutoras legales de estos niños, fracasan en su protección", asegura.
Según explica, "hay niños que viven en la calle y sobreviven como pueden y a los que están en centros, se les facilita una educación deficiente y no pueden trabajar en las mismas condiciones que los niños españoles mayores de 16 años". "Al cumplir los 18 años se les abandona a su suerte sin apoyos y en muchas ocasiones sin haber recibido la documentación", afirma Save The Children.