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Una campaña internacional permite descubrir más de un millón y medio de toneladas de vertidos ilegales en 43 países

Los detenidos e investigados en España se enfrentan a penas de entre 6 meses y 5 años de prisión y deberán reparar el daño medioambiental
Una operación internacional coordinada por Interpol y con la participación de 43 países ha permitido descubrir más de un millón y medio de toneladas de vertidos ilegales y nuevas rutas mundiales de tráfico de residuos, según ha informado este lunes la Guardia Civil.
En la Operación Tyson se ha actuado sobre las actividades ilegales vinculadas a los traslados transfrontrerizos de residuos, vertidos ilegales, actividades ilícitas de vertederos, operaciones irregulares de reciclaje y el mercado ilegal de sustancias que afectan a la capa de ozono.
Dentro del dispositivo especial desarrollado en España se han llevado a cabo 4.020 inspecciones y se han localizado residuos de construcción y demolición, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, vehículos al final de su vida útil, residuos urbanos, bifenilos ploriclorados, residuos metálicos, lodos obtenidos de distintos procesos y neumáticos fuera de uso.
Efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), apoyados por unidades del Servicio Fiscal, Seguridad Ciudadana y Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, han detectado múltiples infracciones, tanto penales como administrativas, y han esclarecido cinco delitos, mientras otros doce están siendo investigados. Además, se han formulado 1.477 denuncias por infracciones administrativas.
DOS BUQUES CON 6,6 TONELADAS DE RESIDUOS METÁLICOS
La Guardia Civil ha destacado el hallazgo de dos buques que transportaban 6.600 toneladas de residuos metálicos, en cuya descarga en puertos españoles se estaban efectuando vertidos de los residuos al mar sin ninguna medida de seguridad. También se localizó otro buque con plásticos triturados procedentes de Dakar (Senegal) que carecían de autorización y cuyo origen y composición se desconocía.
Asimismo, en un establecimiento se encontraron 136.000 litros de aceites vegetales usados y 32.000 litros de aguas residuales de dichos aceites que no contaban con las autorizaciones administrativas correspondientes.
Entre los investigados figura una empresa que, según el instituto armado, ha realizado actuaciones fraudulentas reiteradas durante al menos seis años en la gestión de residuos, y se ha detenido a tres personas como presuntas autoras de varios delitos de traslado transfronterizo ilícito de residuos procedentes de Gibraltar y con destino a Medina Sidonia (Cádiz).
Todos los detenidos e investigados en esta operación se enfrentan a penas de prisión de entre seis meses y cinco años y, sin perjuicio de las acciones penales o administrativas, los infractores deberán reparar el daño medioambiental causado, lo cual eleva la cuantía de las multas.
CRECEN LOS DELITOS CONTRA EL MEDIO AMBIENTE
Según las estimaciones de Interpol, el delito contra el medio ambiente es uno de los que mayor crecimiento está experimentando a nivel internacional, principalmente por el amplio beneficio económico que obtienen las redes criminales especializadas que operan en este ámbito.
Actualmente, el volumen de actividad ligada a la gestión de los residuos en España lo ha convertido en un sector muy relevante, tanto por su magnitud económica y laboral como por su repercusión directa sobre la sostenibilidad del medio ambiente y sobre la calidad de vida de los ciudadanos.
Aunque esta actividad se concentra principalmente en los centros productores de residuos y en la actividad industrial ligada a su transporte, descontaminación, valorización y eliminación, en España existen también vertederos estacionales y no autorizados, donde a veces se depositan residuos sin haber sufrido un proceso de descontaminación previo, lo cual puede suponer un daño medioambiental grave, según ha señalado la Guardia Civil.
Como país importador de residuos, España no solo tiene que gestionar los residuos propios de la actividad de su sociedad, sino que asume además el riesgo de recibir y tratar los procedentes de otros países.
Los residuos que se importan proceden principalmente de países de la Unión Europea (Reino Unido y Gibraltar, Portugal, Francia, Italia, Malta, Alemania y Grecia), pero de países como Estados Unidos, Israel, Emiratos Árabes, Andorra, Argentina, Colombia, Honduras, Uruguay y Omán.