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El incendio de Cañamares, Cuenca, estabilizado tras arrasar 185 hectáreas

Rápido y avivado por un viento incómodo que rozaba los 40 kilómetros, el incendio desatado en Cañamares, Cuenca, activaba todas las alarmas. A estas circunstancias se sumaba un terreno escarpado, la escasa visibilidad y la amenaza a un pueblo a solo 2 kilómetros de las llamas.

Seis vecinos tuvieron que abandonar sus casas. Al resto, afortunadamente, les protegió el río, que actuó de cortafuegos.

Ahora, a vista de pájaro queda un paraje natural humeante. La labor de los servicios para la extinción junto a la bajada de las temperaturas ha cortado ya el paso al fuego.

“Las previsiones son buenas, pero por lo menos hasta el anochecer tenemos previsto continuar nuestra labor”, informa un portavoz de la Unidad Militar de Emergencias.

 Las causas del incendio podrían ser como la de casi siempre: intencionado, tal como apuntan los indicios, por la rareza de su origen.

“Lleva quemadas 185 hectáreas. Es una cifra pequeña teniendo en cuenta lo que podía haber sido este incendio”, apuntan, porque lo que podía haber sido es una tragedia mayor que, esta vez sí, se ha logrado evitar.