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Los impulsores de la técnica CRISPR pronostican que en pocos años curará enfermedades

Los biólogos Emmanuelle Charpentier, Jennifer Doudna y el español Francisco Martínez Mojica, impulsores de la técnica CRISPR de corta y pega genético, creen que en uno o dos años aparecerán las primeras aplicaciones para curar enfermedades en el ojo, en la sangre y posiblemente en fibrosis quística.
"Dentro de cinco años, será asombroso el desarrollo de esta tecnología", según han avanzado estos investigadores, que este jueves recibirán en Madrid el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en la categoría de Biomedicina.
Durante la rueda de prensa previa a la ceremonia de entrega, los investigadores han analizado la rápida expansión de CRISPR por los laboratorios biomédicos y, con ello, la celeridad con que se está empezando a aplicar en ensayos clínicos en humanos, así como los dilemas éticos asociados a su uso.
La herramienta permite modificar el genoma con una precisión sin precedentes, y de forma mucho más sencilla y barata que cualquier otro método biotecnológico. De hecho, ha explicado Charpentier, "solo siete meses después de la publicación de la técnica ya hubiera numerosos trabajos de otros grupos aplicándola en moscas, levadura, gusanos, muchos organismos".
Actualmente, ha añadido Doudna, las áreas donde cabría esperar más resultados a corto plazo es en Oftalmología y enfermedades de la sangre como la anemia de células falciformes, una alteración genética que provoca la deformación de los glóbulos rojos, lo que entorpece la circulación sanguínea y puede causar microinfartos y anemia. También contra la fibrosis quística, una dolencia genética sin tratamiento curativo hoy que afecta a la capacidad respiratoria.
Asimismo, están a la espera de los resultados de los primeros ensayos en Oncología iniciados en China, donde han inyectado a un paciente de cáncer de pulmón células de su propio sistema inmune previamente editadas con CRISPR para potenciar su capacidad de reconocer y atacar a las células tumorales.
POSIBLES DILEMAS ÉTICOS
Respecto a los dilemas éticos que pueden surgir, Charpentier ha reconocido que la línea roja que no se debería cruzar es la mejora del ser humano o para modificar embriones, mientras que Mojica no tiene una postura clara y "en algún caso sí que podría estar justificado" modificar embriones "si no hay ninguna alternativa" ya que "quizá lo no ético en esos casos sería no hacerlo".
De igual modo, el investigador español también ha criticado la falta de financiación en España para este tipo de investigación, lamentando que se prioricen los proyectos que dan beneficios a corto plazo.
"¿Para qué vamos a financiar algo que dará resultados dentro de 50 años? Lo que pasa es que cuando la investigación tiene un objetivo fijo se persigue solo ese objetivo, y aunque pasen al lado de algo tan genial como CRISPR no lo verán, o si lo ven no se interesarán por ello", según ha reconocido Mojica.