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Lo que puede pasar si pides prestados unos zapatos para el acto de graduación

El recorrido de la joven estudiante desde que pronuncian su nombre hasta que recorre el tramo que la separa del resto de sus compañeros es de apenas 12 segundos. Sin embargo, a ella seguramente fueron infinitos. Entre tropezones con su birrete y su toga caminaba todo lo erguida que le permitían sus zapatos, al parecer una talla mayor que la suya. Así todo la joven recién graduada del Instituto Mansfield de Texas  echaba su pulso contra los zapatos que intentaban hacerla caer. Las risas en las gradas se escuchan y son realmente contagiosas, al final entre tropezones ganan los zapatos que terminan por hacerla caer entre las carcajadas de los presentes.