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No hay límites a la libertad para el 'fugitivo' más testarudo

Una persiana cerrada no iba a ser el impedimento para que él pudiese abandonar la habitación en la que parecía estar recluido. Ni mucho menos. Empleando su propio peso, aferrado a una voluntad inquebrantable, y con el firme propósito de salir de ahí, este pequeño ‘fugitivo’ logró la libertad.


Para ello, tiró de la cuerda de la persiana con todas sus fuerzas, sin soltarla en ningún momento mientras aprovechaba para colarse por el único resquicio que había logrado abrir entre la persiana y el suelo. Todo un hito no exento de riesgo.