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Un estudio alerta de la poca sensibilidad de los tatuadores con la prevención del cáncer de piel

Un estudio publicado en la revista 'JAMA Dermatology' alerta de que los tatuadores están perdiendo una oportunidad para ayudar a la detección del cáncer de piel y están dejando pasar lunares o manchas dibujando sobre ellos, favoreciendo así que la enfermedad sea más difícil de diagnosticar.
En concreto, una encuesta de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) ha revelado que sólo el 43 por ciento de estos profesionales están formados para trabajar la piel con lunares, manchas u otras lesiones cutáneas, y alrededor del 55 por ciento admiten haber rechazado a algún cliente por un problema en su piel, aunque más por razones estéticas que por su preocupación por una posible enfermedad.
"Sabemos que el cáncer de piel puede aparecer incluso a partir de lesiones relativamente pequeñas y planas, que no deben ser pintadas", ha alertado Westley Mori, investigador que basó su trabajo en 42 encuestas anónimas a profesionales del tatuaje, de los que la mitad llevaban más de ocho años en ella.
Sólo el 17 por ciento de los tatuadores admitió haberse sometido a una revisión periódica de su piel o de algunos lunares en concreto, mientras que un 7 por ciento se había sometido a una biopsia y poco más del 2 por ciento había sufrido un cáncer de piel o tenían entre sus amigos o familiares a alguien con esta enfermedad.
Aproximadamente el 21 por ciento aseguraba tener "gran" conocimiento sobre el melanoma y el 14 por ciento también decía conocer otros tumores cutáneos. Sin embargo, sólo el 29 por ciento admitieron haberse negado a tatuar una piel con una lesión que pudiera ser preocupante.
Un porcentaje similar, en torno a uno de cada tres encuestados, dijo haber identificado en algún cliente una lesión que podía ser maligna y recomendó una cita con el dermatólogo para salir de dudas.
Además del tamaño pequeño de la muestra, los autores admiten que otra de las limitaciones del estudio es la falta de datos sobre la información que los tatuadores decían tener sobre el cáncer de piel, o si realmente podían identificar lesiones que resultaran preocupantes.
"Definitivamente los tatuadores no están formados adecuadamente sobre diferentes lesiones cutáneas, no sólo el cáncer de piel, sino también de otras lesiones como las verrugas que pueden ser un problema a la hora de hacer un tatuaje", ha añadido Tina Alster, directora del Washington Institute of Medicine Dermatologic Laser Surgery, que no ha participado en el trabajo.
Ambos expertos aconsejan a quienes quieran hacerse un tatuaje que, antes de nada, acudan al dermatólogo para que evalúe la presencia de lunares u otras anomalías antes de que el dibujo pueda cubrirlas.