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Compruebe si su hijo sufre escoliosis con estas sencillas técnicas

EsclerosisVídeo fundación

La escoliosis es una desviación en la columna vertebral que puede ser tratada si se detecta a tiempo. Una curvatura anormal que puede aparecer desde pequeño y que posee entre el 1% y 3% de los adolescentes de entre 10 y 16 años. Para saber si su hijo tiene esta malformación, la Fundación Yves Cotrel, de Francia, ha explicado dos sencillos métodos que le permitirán saber si los jóvenes tienen algún tipo de problema para poder llevarlos a un especialista cuanto antes. 

La escoliosis suele ser detectada en los correspondientes análisis médicos que se deben superar durante la infancia, aunque puede darse perfectamente el caso que este problema surja durante la adolescencia, sin que nadie llegue a darse cuenta. Por ello, desde la Fundación Yves Cotrel francesa explican una serie de consejos para que los padres puedan detectar, sin necesidad de ir al hospital, si su hijo tiene este problema en la columna vertebral con dos sencillos métodos.
Entre los 10 y 16 años de edad se estima que un 1%-3% de los jóvenes puedan sufrir escoliosis, aunque el diagnóstico de esta deformación de la columna vertebral, a veces, suele aparecer con retraso. Sin embargo, la escoliosis es fácil de solucionar si se trata con tiempo y previsión.
El tratamiento depende de la edad del paciente, de cuánto le falta por crecer y, sobre todo, por el ángulo y el patrón de la curva, según el NIH. La función de los padres en detectar el problema es fundamental, pues de ellos depende que el médico le diagnostique un programa de control, un corsé ortopédico o, en el peor de los casos, cirugía. 
Además, según el NIH, en la mayoría de los casos "no se sabe cuál es la causa del problema". Los médicos suelen clasificar las curvaturas como "no estructural" -la columna tiene una estructura normal y la curvatura es atemporal" o "estructural" -la columna vertebral tiene una curvatura permanente, causado por una enfermedad, golpe, infección o defecto de nacimiento-.
PASOS A REALIZAR
Los dos métodos que deben realizar los padres con sus hijos son muy sencillos. Para saber si el pequeño de la familia sufre algún problema en la espalda, simplemente hay que pedirle que incline un poco las piernas, estire los brazos introduciendo sus manos entre sus rodillas, agache la cabeza y deje la espalda totalmente en horizonal. Una vez fijado en esa posición, los padres deberán situarse frente a ellos y visualizar si la línea que une hombro con hombro es relativamente recta, de ser así estaría todo correcto. En el caso de ver una leve inclinación entre uno y otro, su hijo podría padecer escoliosis.
Otra técnica explicada por la fundación francesa es más sencilla. En este caso, cuando el joven haya salido, por ejemplo, de la ducha hay que pedirle que se ponga de espaldas, con la espalda recta y deje los brazos rectos en los laterales de su cuerpo. Sin forzar la postura, que sea natural. Si en ambos lados hay la misma distancia entre el costado del pequeño y el brazo es que todo estaría de manera correcta. Sin embargo, si en un costado el brazo está casi pegado al cuerpo y en el otro claramente separado, sería otro síntoma de que el hijo podría padecer escoliosis.
"No hay ningún motivo claro que pueda originar la escoliosis o su evolución", explica Pr Guillaumat, cirujano ortopédico del hospital de Paris Saint-Joseph. Es un problema que se produce de forma casi genética y que no se origina, por ejemplo, con las cargadas mochilas repletas de libros. Evidentemente deben ser evitados, pero eso no va a impedir que surja la esclerosis o que se pueda agravar, solamente evita dolores musculares.
Por último, el cirujano asegura que los chicos no deben dejar de practicar deporte puesto que "ninguna actividad física es mejor o peor que otra". La práctica de un ejercicio no está mal y, por lo tanto, "no hay que privar a los hijos de sus deportes preferidos", matiza. Es más, Pr Guillamat confirma que está a favor de que los jóvenes "realicen deporte de forma intensa y repetida".