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Las familias electrodependientes reclaman equipos autónomos que garanticen el suministro eléctrico

Aarón necesita un respirador para poder vivir. No puede estar ni un segundo, ni un minuto sin su máquina, sin la luz. Su vida discurre entre aparatos eléctricos conectados constantemente a la red. Los padres de Aarón se han movilizado para conseguir el bono social para familias como la suya, electrodependientes. Pagan entre 250 euros y 500 euros al mes. En el Ministerio de Energía les han prometido que habrá ayudas de hasta un 40% en función de la renta de cada familia. Las facturas se llevan “medio sueldo”. Pero las familias electrodependientes, como la de Yanire, necesitan algo más. Viven con temor a cualquier avería o apagón. Por eso, estas familias reclaman equipos autónomos que les garanticen el suministro eléctrico. Como señala la madre de Aarón, Verónica, “no se puede vivir sin electricidad con estos pacientes en casa, no puedes”. Y piden, al menos, luz gratis para que al menos la factura deje de ser una preocupación.