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Los restos del dinosaurio de Torrelara (Burgos) pueden aportar datos novedosos sobre los titanosauriformes

Los restos fósiles de un dinosaurio en la Sierra de la Demanda, en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, situado en las proximidades del municipio burgalés de Torrelara, podrían aportar datos novedosos sobre la evolución de los titanosauriformes en el planeta, durante el intervalo del Jurásico al Cretácico --hace aproximadamente 145 millones de años--.
Los trabajos de la XIV campaña de excavaciones paleontológicas han recuperado cientos de elementos fósiles que han quedado documentados en 145 registros, según ha indicado el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS) a través de un comunicado remitido a Europa Press.
El conjunto de piezas ha permitido identificar a un dinosaurio de tipo saurópodo titanosauriforme --de gran tamaño, cuadrúpedo y herbívoro-- y cuyas características anatómicas recuerdan a las de especies de saurópodos que no son tan antiguas.
Entre los elementos fósiles recuperados se encuentran 10 vértebras de distintas regiones de la cola de un saurópodo, de las cuales una alcanza los 55 centímetros de altura, lo que indica que el individuo poseía un tamaño gigante --algo menor que el recientemente descrito Europatitan eastwoodi--.
También se ha hallado parte del sacro, formado por tres grandes vértebras fusionadas en una sola pieza que requirió de un trabajo complejo para su extracción, además de varios huesos craneales fragmentarios, uno de ellos del maxilar; fragmentos de huesos de las extremidades y un metatarso; costillas dorsales; dos dientes de cocodrilo, y material carbonoso.
El equipo de excavación ha estado formado por 25 personas entre estudiantes universitarios, licenciados, doctorandos y doctores de biología, geología, prehistoria, arqueología y gestión ambiental, procedentes de Francia, Italia, México, Burgos, Valladolid, Salamanca, Madrid, País Vasco, País Valenciano y Asturias.
Los trabajos han expuesto en superficie unos 100 metros cuadrados de la capa en la que yacían los huesos fosilizados de dinosaurios, compuesta de margas grises correspondientes a una llanura de inundación de un río donde quedó depositado el cadáver del animal.
En años anteriores --desde 1990-- se localizaron algunos huesos fosilizados de este yacimiento, que recogieron algunos vecinos y otros que custodia el Museo de Burgos. Con este museo el equipo investigador se ha puesto en contacto para poder hacer un estudio de esas piezas, pues el objetivo es analizar todos los elementos anatómicos recuperados.
El balance de la campaña ha sido, según los arqueólogos del CAS, "muy satisfactorio", pues se ha comprobado que el yacimiento no solo es rico en huesos fosilizados y en buen estado de conservación, sino que todos los indicios apuntan a que la extensión real del yacimiento es mayor y se podrían recuperar más huesos. Esta previsión significa que se podría disponer de más información sobre otras partes del esqueleto del animal, para lo cual habría que desarrollar una nueva campaña de excavaciones.
Durante la excavación se han atendido varias visitas, algunas de ellas de grupos organizados --en torno a 300 personas-- que recibían información sobre los trabajos que se realizaban y los hallazgos que iban apareciendo. También ha sido visitado por el Doctor Xabier Pereda Suberbiola, experto en dinosaurios de la Universidad del País Vasco y personal del Museo de dinosaurios de Igea, en La Rioja.