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La decisión del Papa permite que los sacerdotes puedan levantar la excomunión por aborto sin autorizarlo el obispo

La decisión del Papa Francisco de autorizar de forma permanente a los sacerdotes para absolver del pecado del aborto permite que estos puedan levantar la excomunión a una persona que haya procurado un aborto sin necesidad de que lo autorice el obispo.
Según el Código de Derecho Canónico, el aborto no solo es un pecado sino que además se considera delito y conlleva una pena automática de excomunión tanto para la mujer que aborta como para el médico que lo realiza.
El Decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, Antonio Viana, explica a Europa Press que hasta ahora, los sacerdotes que recibían a una persona que confesaba este pecado no podían levantar la pena de excomunión sin antes requerir la autorización del obispo.
Sin embargo, desde el comienzo del Año de la Misericordia y desde ahora en adelante, gracias a la carta apostólica publicada este lunes por el Papa Francisco, todos los sacerdotes del mundo podrán absolver ellos mismos del pecado del aborto.
"En realidad, lo que hace es concederlo ya indefinidamente para todos los sacerdotes. El problema es que en el caso de la Iglesia católica el aborto es considerado algo no solo moralmente malo desde el punto de vista ético sino que también está castigado con una pena, también es considerado delito", precisa Viana.
Hasta este momento, solo podían absolver de este delito el Papa y los obispos, así como los sacerdotes con una especial concesión del prelado. También han podido hacerlo los sacerdotes durante el Año de la Misericordia y desde este lunes Francisco concede esta capacidad de absolver de la pena canónica de este delito a cualquier sacerdote.
"A cualquier fiel que se acuse de haber cometido un aborto, el sacerdote le puede absolver del delito, si está arrepentido. Y consecuentemente, le puede absolver del pecado", puntualiza el Decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra.
Según explica, solo unos determinados pecados conllevan la pena de excomunión, como el aborto, y precisa que esta pena la impuso la Iglesia buscando "una función pedagógica" al encontrarse muy extendida la práctica del mismo.
La decisión que ahora ha tomado el Pontífice, según Viana, puede querer ser "un gesto del Papa" para "facilitar" en la medida de lo posible la vuelta de gente alejada de la Iglesia y con dificultades que quiere regresar.