Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Estar dos semanas con la voz alterada y querer carraspear continuamente, principales signos de alarma de disfonía

Estar dos semanas con la voz alterada sin que exista vinculación con un catarro o enfermedad bronquial o pulmonar; tener picor, sequedad, dolor en la buco faringe (zona posterior de la boca) o agujetas a la altura de la laringe o músculos cercanos; y querer carraspear contínuamente son los principales signos que deben alertar para acudir a un logofoniatra que diagnostica un posible caso de disfonía.
Se trata de una alteración de cualquiera de los tres elementos por los que se define el sonido: altura (tono), intensidad (volumen) y timbre (fuente). "Normalmente, la disfonía es producida por múltiples factores y será el especialista quien evalúe y diagnostique una terapia acorde a las necesidades de cada individuo", ha explicado la responsable del área de rehabilitación de la voz de la Unidad de Logopedia del Hospital Quirónsalud San José, Judith Wuhl de Carli.
Otros síntomas de la disfonía son necesitar invertir mucha energía para hablar o hacerlo con mucho volumen porque si no, la voz no sale o, por el contrario, ha ido perdiendo sonoridad y se hace complicado una conversación en sitios ruidosos; perder la voz a medida que pasa la semana, aunque se recupere en periodos de descanso; y si al cantar se van perdiendo notas del registro.
Asimismo, la experta ha destacado la necesidad de observar si, tras una cirugía de cuello o tórax en la que haya habido una lesión neurológica a nivel laríngeo, existe una falta de movilidad, para lo cual ha recordado la importancia de realizar ejercicios para recuperarla lo antes posible,
"Después de una cirugía por lesiones de las cuerdas vocales, aunque la voz esté recuperada, debemos aprender a fonar con un buen patrón vocal. Si la lesión devino por mal uso o abuso, hay que aprender a usarla sin esfuerzo, mientras si la lesión es congénita o, en todo caso, no es por mal uso, seguro que se ha instalado una conducta fonatoria de esfuerzo para compensar la alteración anterior de la voz que habrá que trabajar", ha zanjado.