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Aumentan los calvos por culpa de la crisis económica

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"El miedo a perder el trabajo genera un estrés mantenido que, a su vez, desencadena la calvicie y agudiza los brotes en personas que ya la padecen". Lo aseguran expertos del Hospital Casa de Salud de Valencia, que han advertido de un aumento de alopecias o caída de pelo en sus consultas dermatológicas, que atribuyen al estrés por la crisis económica.

Así lo ha afirmado en un comunicado el dermatólogo en el Hospital Casa de Salud, Salvador Laguarda, quien ha explicado que "el miedo a perder el trabajo genera un estrés mantenido que, a su vez, desencadena casos de alopecia nuevos y sobre todo se reagudizan los brotes en pacientes que ya lo padecen".
El doctor ha resaltado que el estrés ha provocado "un aumento considerable de pacientes con este problema y en gente muy joven, como chicos y chicas de cerca de 20 años".
Tanto en hombres --alopecia androgenética-- como en mujeres --que en su mayoría se deben a problemas de tipo hormonal o problemas post parto o post menopausia--, la caída del cabello se debe al aumento de la testosterona y sus derivados, como el DHT que produce que el pelo caiga.
"Una de las alopecias más temidas es la que pueden llegar a sufrir los niños ante traumas, temores o sustos que pueden provocar caída de placas enteras de cabello llamados alopecia areata", ha explicado, aunque ha apuntado que "generalmente esa alopecia se repuebla sola al cabo de unos meses, aunque los fármacos pueden ayudan a que se resuelva antes".
TRATAMIENTOS
Ante ello, Laguarda ha recomendado plantas medicinales para aliviar y controlar esa ansiedad, y, cuando ya se ha caído, ha aconsejado el minoxidil, un fármaco que "se utilizaba antiguamente para controlar la tensión arterial, pero que, al caerle una cantidad en un brazo a un investigador, le salió un mechón de pelo, por lo que se usa también desde hace mas de 20 años para la regeneración capilar".
Sin embargo, el médico valenciano ha destacado un tratamiento que "se ha puesto de moda", que utiliza el plasma rico en plaquetas que, mediante pinchazos, extrae sangre del propio paciente, se centrifuga y se selecciona el tercio inferior del plasma que es más rico en plaquetas, se mezcla con un activador y se inyecta en pequeños pinchazos como si fuera mesoterapia capilar".
Según cuenta el doctor, "el pelo se ha caído siempre, aunque suele haber épocas de mayor caída. El que caiga entre 50 y 100 pelos diarios es normal, pero si cae mucho más y luego no se repuebla, es cuando hay alopecia". Como prevención, Laguarda ha recomendado complejos vitamínicos ricos en vitaminas del grupo B y aminoácidos azufrados como la cistina.
Con respecto al injerto capilar, el facultativo únicamente lo recomienda "cuando la despoblación es ya importante y el paciente tiene una cierta edad".
"A partir de 45 años es cuando sería recomendable, pero sería el último recurso y siempre y cuando hayan fallado todos los tratamientos anteriores", ha matizado.
Los injertos capilares consisten en trasladar microinjertos de pelo desde la nuca hasta la frente, en los que se utiliza la microcirugía capilar, aunque se realiza en "muy pocos casos". En cualquier caso, se recomienda que se asista a los especialistas tanto en dermatología como en cirugía capilar.