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Una alarma que salva vidas

Tiene 84 años, vive sola, pegada a su botón de teleasistencia y desde ahora mucho más segura, le acaban de colocar un detector de humo. Alarma que salva vidas. En lo que llevamos de año, 64 personas han fallecido al incendiarse sus viviendas. Casi la mitad de esos fallecidos son personas mayores de 65 años, los más vulnerables. El incendio suele comenzar en el salón y ellos mueren sin poder hacer nada en el dormitorio. Los meses más peligrosos son los de invierno. Braseros, estufas o deficiente mantenimiento de la instalación eléctrica. El año pasado murieron 173 personas al quemarse sus viviendas y más de 2.000 sufrieron quemaduras o intoxicaciones.