Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los días de afluencia masiva de población a la sierra de Madrid afectan de forma negativa a los polluelos

Los días de afluencia masiva de la población a la Sierra de Madrid afectan de manera negativa a los polluelos a la hora de salir de sus huevos, según han concluido investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, que han analizado la salud de las crías de herrerillo común nacidas en 138 cajas nido colocadas bien cerca de merenderos o bien en zonas tranquilas de un bosque de la Sierra de Guadarrama.
El estudio señala que los polluelos que nacen en nidos cercanos a los merenderos, instalados en zonas boscosas próximas a las ciudades tienen peor salud si salen del huevo en un día festivo, al coincidir con el incremento masivo de visitantes.
Sin embargo, el investigador del departamento de Zoología y Antropología Física de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Javier Pérez-Tris ha destacado que fuera del merendero, donde no hay tantas personas, las aves recién nacidas se desarrollaron normalmente, con independencia del día en que nacieron.
El estudio ha sido publicado en la revista PLOS ONE y precisa que los científicos monitorizaron 65 cajas nido situadas en zonas cercanas a merenderos y 73 alejadas.
El lugar elegido fue el bosque de La Herrería, ubicado en la Sierra de Guadarrama, a sesenta kilómetros de Madrid, y el ave estudiada, el herrerillo común (Cyanistes caeruleus), un pájaro de unos diez gramos en su edad adulta que es muy habitual en los bosques españoles.
Los biólogos realizaron las mediciones en la primavera de 2009, registrando el día en que cada uno de los 191 polluelos estudiados salió del cascarón. De esta forma, había aves que en sus dos primeros días de vida soportaban una aglomeración masiva en el merendero al caer en festivo, o polluelos cuyo desarrollo inicial coincidía con días sin grandes afluencias de personas.
Las cajas nido fueron situadas por los propios científicos, que midieron, en cada polluelo, la masa corporal, la longitud del tarso (un hueso de la pata fácil de medir externamente) y la condición corporal (el peso relativo al tamaño) en cinco ocasiones, con edades de 2, 5, 8, 11 y 15 días.
La investigadora de la UCM y primera autora del estudio Carolina Remacha, ha indicado que las medidas se tomaron con reglas especiales para medir aves pequeñas, y el peso, con una balanza de precisión. La investigadora midió estos valores en el propio terreno para no entorpecer la alimentación de las crías.
Así, los científicos han comprobado que la masa corporal de los polluelos es más baja a los once días de nacer en aquellas aves cuya salida del huevo en nidos cercanos al merendero coincidía con los festivos.
Además, quince días después, justo antes de abandonar el nido, estos polluelos tenían peor condición física y eran un 10% más ligeros que los demás, una diferencia que, según los expertos, puede comprometer la supervivencia en esta especie.
Sin embargo, los investigadores aseguran que el desarrollo anormal se produce desde que salen del cascarón. "Los parámetros de nuestras curvas de crecimiento no reflejan un cambio brusco de trayectoria en ningún grupo de pollos hacia el día once ni en ningún otro momento, aunque las diferencias de peso sean detectables estadísticamente solo a partir de la medida del día once", ha aclarado.
Los investigadores consideran que todo esto se debe al estrés que genera la afluencia de gente a los merenderos justo coincidiendo con el crecimiento del ave, lo que condicionaría su desarrollo posterior. Las atenciones de los progenitores en todos los casos son las mismas; no se reducen por miedo a los humanos.
En definitiva, señalan que limitar las visitas a este tipo de espacios no es una buena solución, por lo que apuestan por buscar un buen equilibrio, ya que "bien gestionado", el uso recreativo de los espacios naturales, a su juicio, tiene "grandísimos beneficios" no solo en términos de bienestar sino también en cuanto a conservación de las especies, al ser una "herramienta importante de sensibilización ambiental".