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Qué evitar para no arruinar tus vacaciones

9 pasos para tener unas vacaciones 10Informativos Telecinco

Ponerse enfermo al comienzo de las vacaciones es un síntoma claro de que la transición del trabajo al descanso del verano no se ha hecho adecuadamente. No escalonar las vacaciones durante todo el año, dejarse llevar por la inercia y los compromisos, cambiar de hábitos y de horarios demasiado bruscamente y no dedicar tiempo a uno mismo son algunas de las prácticas desaconsejadas por los expertos antes de comenzar las ansiadas vacaciones.

Con motivo de la inminente llegada del mes de  agosto y del inicio del periodo vacacional para la gran mayoría de los españoles, los expertos de Coaching de salud de TISOC Coaching analizan una serie de conductas “poco recomendables pero muy habituales” que pueden arruinar nuestras vacaciones. Según Antonio Gutiérrez, Coach personal y de salud de TISOC Coaching, “Competir por el destino de vacaciones más lejano, o dejarse llevar por la inercia a la hora de planificar nuestro descanso, solo van a conducirnos  a vivir el momento más esperado del año como un fiasco.  Hasta para organizar las vacaciones hace falta pararse un momento y pensar”.

Estos son los comportamientos que te pueden desmantelar tu respiro tan deseado:

A la playa con la familia política

Si esto es lo que realmente queremos hacer, perfecto. Pero antes de reproducir exactamente las mismas vacaciones del año pasado y del anterior, convendría formularnos unas pocas preguntas básicas. ¿Cuál es el propósito de las vacaciones? ¿De qué exactamente queremos desconectar? Quizás nuestro paraíso esté en escalar una montaña de  8.000 m.

Descansar en el sofá

Nuestro cuerpo funciona en muchos aspectos como un coche. Pasar repentinamente de la quinta a la primera marcha hace que el cuerpo se rebele y enferme. Lo ideal es ir rebajando de velocidad paulatinamente a lo largo de dos o tres días.
 
Ingerir cada día cinco horas de televisión y tres de Internet

En otras palabras… lo que veníamos haciendo en casa antes de marcharnos de vacaciones. Las vacaciones son el periodo del año perfecto para introducir un refrescante cambio de hábitos en nuestra vida cotidiana, para poner en práctica esos planes tan apetecibles pero permanentemente auto postergados con el pretexto de las rutinas y la falta de tiempo.
Intentar aprovechar el tiempo al máximo

Tampoco  hace falta verse todos los monumentos ni hacerse todas las actividades como si no hubiese un mañana. A no ser que queramos regresar a nuestra rutina del resto año tan o más cansados que cuando nos fuimos, claro.
 
Llamar todos los días a la oficina para ver cómo va todo

Si nuestra intención es relajarnos y desconectar durante las vacaciones, es necesario cambiar de actividad con respecto al tipo de tareas que hacemos durante el resto del año, especialmente con las relacionadas con nuestro ámbito laboral. Si no nos queda más remedio que mantener contacto con la oficina o trabajar durante las vacaciones, lo más adecuado es fijar límites y reglas.
 
Di sí a todos los compromisos

Para  que las vacaciones surtan efecto lo ideal es minimizar los compromisos sociales que percibamos como una obligación y dedicar el mayor tiempo posible a lo que realmente nos apetece hacer. Y sobre todo, es muy importante que esta elección no nos haga sentir culpables. Hacer lo que realmente deseamos hará que nos sintamos más satisfechos y que proyectemos esa satisfacción a las personas de nuestro entorno, incluidas  aquellas a las que hemos dicho que NO en alguna ocasión.

Acostarse todos los días a las 3 de la mañana y levántate a las 13:00 horas

Pasar de acostarnos a las 10,30-11 de la noche y al día siguiente madrugar a, en apenas 24 horas, trasnochar a diario y dormir hasta bien entrada la mañana es una mala idea. No hay cuerpo que aguante el cambio brusco de horarios sin resentirse.

Concentrar todas tus vacaciones en agosto

Ya  te  apañarás con los días festivos. Tomarse  3 ó 4 días de descanso coincidiendo con cada cambio de estación es una práctica muy recomendable. Supone el método más efectivo para adaptar nuestro biorritmo a cada momento del año sin sufrir astenias primaverales, síndromes postvacacionales o la clásica melancolía que produce tener menos horas de sol durante el invierno.
 
Rodéate de música bien alta y de mucha gente durante el mayor tiempo posible
 
El silencio y la soledad pueden resultar incómodos porque suponen encontrarnos con nosotros mismos y escucharnos. Sin embargo, este ejercicio, aunque sea en pequeñas dosis, es de lo más aconsejable durante el periodo del año en el que estamos más tranquilos y disponemos de más tiempo. Contar con un tiempo exclusivo para nosotros y en silencio es un lujo asequible que aprenderemos a valorar más y más según lo vayamos practicando.