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Turistas y ecologistas piden que se extremen los controles de los yates que fondean

A veces cuesta llegar a las calas más recónditas. Hay que escarvar la montaña a pie, con la mochila a cuestas para poder plantar la toalla en una playa como ésta. Difícil acceso por tierra, pero por mar.
Miles de barcos de recreo fondean en los meses fuertes del verano en el litoral balear. La tendencia va en aumento, sobre todo porque no existe control sobre los fondeos.
La normativa recoge la distancia permitida entre el barco y la costa pero no especifica qué separación tiene que haber entre los barcos fondeados, ni la velocidad ni marca un número máximo de embarcaciones por superficie.
Dos tipos de turistas, el de tierra y el de mar. Todos con un mismo objetivo, disfrutar del agua y del sol. Un placer veraniego que, de momento, se encuentra en un limbo de control.