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La Santa Sede se adhiere a la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción

La Santa Sede se ha adherido a la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción, adoptado por la Asamblea General de la ONU el pasado 31 de octubre de 2003, lo que supone un paso más en la lucha contra el blanqueo de activos dentro de la línea de trasparencia implantada en el sistema financiero del Vaticano por el Papa Francisco.
El marco de la Convención de la ONU --que entrará en vigor para el Estado de la Ciudad del Vaticano el próximo 19 de octubre-- estipula una serie de medidas adoptadas por los países firmantes que tiene por objeto la cooperación internacional en la prevención, la investigación y el enjuiciamiento por delitos de corrupción.
Entre otras, contempla medidas para el embargo preventivo, la incautación, el decomiso y la restitución del producto de delitos de corrupción y establece, además, normas claras para prevenir y combatir el blanqueo de capitales, así como normas sobre la rendición de cuentas del sector privado, la transparencia y la igualdad de acceso de los candidatos a los contratos públicos de obras, de suministro y de servicios.
Según ha informado la Oficina de prensa del Vaticano, el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, depositó el documento el pasado 19 de septiembre pasado en la Oficina de las Naciones Unidas en Nueva York.
La Santa Sede ha mostrado de esta manera su consenso a sentirse obligado por este tratado, también en nombre y por cuenta del Estado de la Ciudad del Vaticano.