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Sanidad avisa de que la permisividad de los padres con el alcohol también favorece el consumo de cannabis de sus hijos

El delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asis Babín, alerta de los riesgos de la "tolerancia social" que hay en España en torno al consumo de alcohol y recuerda que la permisividad de los padres también se asocia con un mayor riesgo de que los hijos desarrollen un consumo abusivo de cannabis.
"El tema del alcohol no sólo es importante como tal, sino que tiene segundas derivadas que nos obligan a intervenir", ha destacado este dirigente del Ministerio de Sanidad en declaraciones a Europa Press en el marco de un seminario sobre 'Retos a la atención integral de las adicciones en España' organizado este martes por la Asociación de Técnicos para el Desarrollo de Programas Sociales (ADES).
El delegado del Gobierno ha reconocido que esta consecuencia colateral de la "permisividad" con el consumo de alcohol ya se ha observó en la última encuesta escolar sobre drogas que Sanidad presentó a primeros de año, al preguntar a los jóvenes si sus padres les dejaban beber alcohol con amigos o en su domicilio y comparar las respuestas con su consumo de cannabis.
Ante esta situación, uno de los aspectos que buscará la nueva ley contra el consumo de alcohol en menores anunciada hace unas semanas por la ministra del ramo, Dolors Montserrat, será mejorar la sensibilización de la sociedad española ante este problema ya que, como vienen revelando diferentes encuestas, es "enormemente tolerante" con el alcohol, más incluso que con el tabaco.
El problema ha cobrado relevancia además tras diversos casos de intoxicaciones etílicas en menores de 13 años, incluido el fallecimiento de una menor en San Martín de la Vega (Madrid) el pasado mes de noviembre.
Por ello, Babín ha admitido que es necesario el trabajo conjunto con todos los agentes implicados para conseguir elaborar un proyecto normativo que, más allá de las diferentes medidas que incluya, "genere debate social" como consiguieron en su momento las leyes antitabaco de 2006 y 2011.
"El cambio de hábitos que pretendemos no lo vamos a conseguir con medidas efectistas. Una ley no es solo hacer que se cumpla, si es buena y está bien explicada tiene un efecto educativo y sensibilizador", ha defendido.
Asimismo, confía también en aprovechar el acercamiento de posturas y los acuerdos alcanzados en la anterior legislatura con la industria de bebidas alcohólicas, que a su juicio han demostrado que "comparten el criterio de que los menores no deben consumir".
"Todo consumo abusivo es una oportunidad de que se desarrolle una adicción", según ha alertado el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, que recuerda que ese riesgo de adicción viene determinado por la edad de inicio y la frecuencia del consumo.
FAVORECE LA PÉRDIDA DE "POTENCIAL" DE LOS JÓVENES
En ese sentido, Babín se ha mostrado preocupado por la "pérdida de potencial" que puede propiciar el alcohol entre los adolescentes, más allá de los efectos a corto plazo para la salud, ya que estudios con otras sustancias muestran que el consumo frecuente puede disminuir hasta 8 puntos el coeficiente intelectual.
Además, ha remarcado el riesgo adicional que el alcohol puede propiciar en el consumo de otras sustancias como el cannabis, que a su juicio está protagonizando una "tercera epidemia" del consumo de drogas tras la que provocaron en su momento la heroína o la cocaína, fruto en este caso de su banalización. De hecho, el 50 por ciento de los menores de 18 años consumen cannabis a diario.
En ese sentido, ha destacado el aumento de personas cada vez más jóvenes que inician un tratamiento de desintoxicación por consumo de cannabis, que acuden "inducidos" por familiares y amigos, o por convencimiento propio. "El tiempo entre el inicio del consumo y la demanda asistencial es más corto, con la cocaína suelen pasar muchos más años", ha reconocido.
Aunque admite que la demanda siempre es "más creíble" cuando la efectúa la propia persona, celebra que los equipos profesionales saben aprovechar esa oportunidad para "fidelizar" a estos menores en una dinámica terapéutica que, si es precoz, "puede ser más breve y exitosa que con el consumo de otras sustancias".