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Recetas para no amargarse la vida en 2015

Chicas en la playaEFE

Estamos en fechas de revisión personal del año que ha terminado y con la vista puesta en qué queremos emprender en 2015. Quitarse un traje gastado y colocarse uno nuevo no es tan difícil como cambiar de hábitos mentales y promover la salud mental y física desde una nueva actitud, Rafael Santandreu, autor de 'El arte de no amargarse la vida' (Editorial Paidós) nos da las claves para conseguirlo.

Según explica a Europa Press Rafael Santandreu, psicólogo y autor del éxito de ventas 'El arte de no amargarse la vida' (Paidós), "las personas podemos convertirnos en maravillosas muestras de nuestra especie, podemos brillar y gozar de la vida de una forma que ni imaginábamos que existe: y se trata de encender una luz interior porque todo está en el coco; en nuestra forma de pensar y ver el mundo".
El psicoterapeuta lleva más de diez años aplicando la terapia cognitiva a su trabajo y a su vida y "es la herramienta más poderosa que he visto para el cambio personal", acentúa el psicólogo, que ha vendido más de 200.000 ejemplares de su libro sobre las claves del cambio psicológico y la transformación personal.
En base a esto, Rafael Santandreu recomienda con sus propias palabras diez consejos para 2015: cinco prácticas a llevar a cabo y cinco hábitos a reducir y, si puedes, a extirpar.
PRÁCTIVAS A FOMENTAR
1. Pon primero lo primero
    Todos los días, céntrate, por favor. Lo primero debe ser el goce, la apreciación de lo que te rodea, la felicidad. Empieza el día dándote un paseo para comprometerte contigo mismo: "Hoy voy a disfrutar de mis tareas, de estar vivo, de tratar con cariño a todo el mundo, de hacer las cosas bien". Muchas veces, corremos descabezados para llevar a cabo innumerables tareas de las que no gozamos. No hay peor forma de perder la vida que corriendo.
    2. Haz “como si”
      Las relaciones humanas son una de las principales fuentes de goce. Para mejorarlas haz "como si" fuesen maravillosas. ¿Cómo tratarías a tu madre si tuvieseis una relación idílica? ¿Qué le dirías hoy? Esos actos desencadenarán una reacción en cadena que convertirá esas relaciones en la mejor versión posible.
      3. Dale entrada en tu vida a la incomodidad
      A los seres humanos de hoy nos han vendido que "comodidad = felicidad". Y eso no es cierto. Una vida ultra-cómoda no es una vida más feliz. Yo, por ejemplo, soy aficionado al montañismo y eso no es precisamente cómodo... pero es ¡maravilloso! Cada vez que tengas una incomodidad, disfruta logrando ser feliz pasando de ella. ¿Colas enormes en el Ikea? Ponte los cascos, y disfruta de la música.
      4. Visualízate en el albergue público
      El principal motor de la neurosis es la "necesititis", la creencia de que necesitas mucho para estar bien: hacerlo todo perfectamente, tener un gran trabajo, muchos amigos, que todo el mundo te trate bien, ser extrovertido... Sin embargo, lo cierto es que lo único que necesitamos es que el coco funcione bien para apreciar las cosas pequeñas de la vida. Visualízate todos los días durante cinco minutos viviendo en el albergue público de tu ciudad: ¿podrías ser feliz sin nada? ¡Claro que sí! Hay millones de cosas bellas para hacer.
      5. Imagina tu propia muerte
      Nuestra sociedad promueve lo que yo llamo "la ficción de la inmortalidad", esto es, que vivamos de espaldas a la muerte. Los cementerios están apartados, hablar de la muerte es tabú y la ciencia promete alargar pronto la vida casi indefinidamente... Sin embargo, saber que vamos a palmar dentro de nada es el mejor ansiolítico: no pierdas nunca de vista lo poco importante que somos.
      HÁBITOS A REDUCIR
      1. Nada de quejarse
      Ésta es la piedra fundacional de la filosofía de Stephen Hawking, el científico en silla de ruedas: "Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo". Cada vez que veas que te quejas de algo o de alguien, haz un serio esfuerzo por decirte: "No necesito que todo funcione perfectamente en mi vida: voy a ser feliz".
      2. Nada de obligaciones
      La "terribilitis", la tendencia a pensar que cualquier adversidad es "terrible", el fin del mundo, ¡la guerra nuclear!, hace que construyamos a nuestro alrededor un mundo de pesadas obligaciones: "qué palo, tengo que visitar a mi madre", "qué rollo, tengo que ir a la comida de Navidad", "qué peñazo, tengo que ir a trabajar"... Yo ya no tengo obligaciones: hago lo que deseo y disfruto a tope con ello. Y la vida me va mejor que nunca.
      3. No al blanco nuclear
      A veces parece que llevamos un traje blanco nuclear, camisa, pantalones y zapatos relucientes. Y, claro, cualquier mancha nos deja hechos unos zorros. Yo prefiero vestir ropa de colores y mucho gris... Esto es una metáfora de nuestra reputación: yo ya no quiero ser un santo. A todos les hablo de mis fallos y me río de ello. Si me quieren, me tienen que aceptar como soy. Tengo cosas maravillosas y otras que no lo son.
      4. Nada de querer tener razón
      Desde hace un tiempo me declaro votante del PP, del PSOE, de IU y de Podemos. Soy simpatizante de todos. Porque todos tienen parte de razón. Basta de hacer el "burro" pensando que no somos "burros". Todos tenemos algo de razón y todos nos equivocamos: las dos cosas al mismo tiempo. Intentemos dejar de querer tener más razón que el otro y seamos constructivos de una vez por todas.
      5. Nada de fumar
      Por último, dejadme que me explaye en una de mis batallas favoritas: mi campaña anti-tabaco. Yo soy ex-fumador desde hace 15 años y fue la cosa más bonita que he hecho en mi vida. Todavía hay un 30% de personas que fuman en España: chicos, dejad esa porquería que os está matando para que unos cínicos dueños de las tabaqueras se hagan ricos. Que este año 2015, tú no te encuentres entre los pringaos que pagan para matarse.