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El Papa a los nuevos cardenales: "Dios no os ha llamado para que os convirtáis en príncipes en la Iglesia"

El Papa ha recordado a los cinco nuevos cardenales, entre ellos, el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que Dios no les ha llamado para que se conviertan "en príncipes en la Iglesia" ni para que se sienten "a su derecha o a su izquierda" ni tampoco para que se distraigan con "intereses que no son coherentes con la dirección de Jesús".
"Me dirijo a vosotros, queridos nuevos cardenales. Jesús camina delante de vosotros y os pide que lo sigáis con decisión en su camino. Os llama a mirar la realidad, a no distraeros por otros intereses, por otras perspectivas", ha exclamado Francisco durante la ceremonia celebrada en la basílica de San Pedro a la que han asistido la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont.
El Papa ha pronunciado estas palabras antes del ritual del consistorio público de creación de nuevos cardenales, en el que hará entrega a los nuevos purpurados de la birreta cardenalicia de color rojo en memoria de la sangre de los mártires que dieron la vida para defender su fe, y el anillo, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia católica.
Francisco ha subrayado que Dios llama a los miembros del colegio cardenalicio "a servir como él y con él". "A servir al Padre y a los hermanos. Os llama a afrontar con su misma actitud el pecado del mundo y sus consecuencias en la humanidad de hoy", ha resaltado.
De este modo, ha instado a los nuevos purpurados a ejercer su nuevo cargo sin distraerse de la realidad que forman "los inocentes que sufren en las guerras" o en "los campos de refugiados que son más como "un infierno" que como "un purgatorio".
Para el Pontífice, la realidad son "los inocentes que sufren y mueren a causa de las guerras y el terrorismo; la esclavitud que no cesa de pisar la dignidad también en la época de los derechos humanos; la realidad es la de los campos de refugiados que a veces se asemejan más a un infierno que a un purgatorio; el descarte sistemático de todo lo que ya no sirve, incluidas las personas".
De esta manera, ha explicado que esto es lo que Jesús ve mientras camina hacia Jerusalén. "La realidad es la cruz, es el pecado del mundo que él ha venido a tomar consigo y arrancar de la tierra de los hombres y de las mujeres", ha concluido.