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Milán prohíbe los palos selfi, los camiones de venta de comida y las botellas de cristal

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En Milán han prohibido "sostener, cargar, dejar en el suelo, deshacerse o recibir" botellas de cristal o palos selfie, además de los camiones de venta ambulante de comida en las zonas de céntricas y de importancia histórica. Todo ello, para intentar frenar la acumulación de basura en las calles. Cualquiera que incumpla esas prohibiciones será multado con 240 euros.

Esta prohibición del Ayuntamiento entró en vigor el pasado 14 de julio con el objetivo de frenar la acumulación de basura en las calles y el comportamiento antisocial, recoge The Independent.
Tanto a los turistas como a los lugareños se les prohíbe "sostener, cargar, dejar en el suelo, deshacerse o recibir cualquier clase de botellas o recipientes de vidrio, latas y palos" en la zona entre Piazza XXIV Maggio, Avenida Gorizia, Via Codara, La Plaza Cantore y la Avenida Gabriele D'Annunzio. Los petardos y fuegos artificiales también han sido prohibidos.
Camiones de venta ambulante de comida han sido objeto de ataques también. La nueva normativa prohíbe todo tipo de "movimiento de comercio" en las áreas públicas. Las normas se aplicarán hasta el 13 de agosto, con la posibilidad de ampliarlas si fuera necesario. La consejera de seguridad de Milán, Carmela Rozza, dijo: "Es una disposición renovable", y agregó que "continuará hasta que sea necesario".
"El propósito de esta ordenanza es hacer que sea un hábito no traer botellas de vidrio o latas a la zona", asegura. Milán sigue el ejemplo de una serie de ciudades italianas que han adoptado una postura más firme sobre el mal comportamiento de los turistas.
Florencia anunció en mayo que los pasos de sus iglesias se regarían a la hora del almuerzo para disuadir a los turistas de comer y beber en los sitios más emblemáticos de la ciudad. "Si los turistas quieren sentarse allí, se mojarán", dijo el alcalde florentino Dario Nardella.
Mientras tanto, Roma ha prohibido beber alcohol por la noche. El alcalde Virginia Raggi trajo una orden que prohibía la venta y el consumo de alcohol en el lugar público hasta el 31 de octubre. Comer y beber alrededor de sus famosas fuentes también está fuera de lo permitido. Cerca de 40 fuentes -las señaladas como de importancia histórica- se ven afectadas. Cualquiera que rompa las reglas será multado hasta con 240 euros.