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Médicos y pacientes piden regular el cannabis medicinal para evitar su situación de "indefensión sanitaria y jurídica"

La falta de una regulación del uso medicinal del cannabis y sus derivados en España pone a los pacientes y a los médicos que defienden este uso ante la situación de "desprotección" e "indefensión sanitaria y jurídica", según han explicado el doctor Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid y Carola Pérez, presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicina (OECM), plataforma que ha sido presentada este lunes y que está integrada por investigadores, médicos y asociaciones de pacientes.
El Observatorio Español de Cannabis Medicinal fue creado en octubre del pasado año ante la necesidad de coordinar y realizar actividades y proyectos orientados a conocer las propiedades del cannabis y sus derivados siempre orientado a su uso medicinal, sobre todo, advierte, "basándonos en resultados de estudios científicos y ensayos clínicos", explica a Europa Press su presidenta.
En el mismo sentido, Guzmán explica que "la idea del observatorio es intentar abrir los ojos a la Administración ante un problema en el que no debería mirar a otro lado". "Hay que hacer ver a la Administración que no se están aprovechando adecuadamente las propiedades medicinales de una planta tan valiosa como es el cannabis, y que los pacientes están en una situación de indefensión sanitaria y jurídica", explica el experto.
Lo cierto es que estos pacientes no están siendo tratados en las condiciones óptimas, "muchas veces los especialistas no se quieren meter en el tratamiento de un paciente con una sustancia que es alegal"; y, por otro lado, muchos están utilizando preparados que no han pasado un control por parte de la Administración, con lo que se está poniendo en riesgo su salud.
"Se trata de una sustancia que aunque está tolerada en nuestro país sigue siendo ilegal, con lo cual un paciente puede ser sancionado, se le puede decomisar la mercancía y en ocasiones debe acudir al mercado negro o a los club de cannabis que se encuentra muchas veces en un limbo legal", explica en una entrevista a Europa Press, al tiempo que recuerda que "es un problema que hay que afrontar y no mirar para otro lado".
"Necesitamos que los políticos tengan voluntad de cambiar leyes", añade Pérez, quien estaca que el acceso a estos productos es por el mercado negro, el autocultivo o a través de los clubs de cannabis. Asimismo, a través de Internet estos pacientes tienen acceso a aceites sin embargo son productos sin control sanitario.
"Es necesario que entiendan que el dolor y el sufrimiento no puede esperar, más sabiendo que tenemos un tratamiento que es un paliativo, natural y nada tóxico; no es comprensible que estemos en esta situación todos los enfermos y el Gobierno no nos ayude a paliar el sufrimiento. Está situación no es humana", advierte la presidenta del observatorio.
PUEDE HABER MAS DE 70.000 PACIENTES
Existen cinco grupos principales de pacientes que se podrían beneficiar de esta situación. Por un lado, aquellos con dolor crónico de distintos tipos, desde dolor neuropático hasta migraña; los que sufren enfermedades inflamatorias crónicas como la enfermedad de Crohn y el reumatismo; y lo que tienen enfermedades psiquiátricas como la depresión severa y el síndrome de estrés postraumático
Además, para pacientes con enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, la epilepsia y el síndrome de Tourette; y, finalmente, aquellos que sufren nauseas y pérdida de apetito de distintos orígenes, sobre todo oncológicos; así como otras enfermedades como el asma y el glaucoma. Asimismo, en los últimos años se esta investigando su uso como antitumoral.
No hay un dato estimado de cuantas personas en España debería tener acceso a estas terapias, sin embargo "si tenemos en cuenta el número de personas que vive con dolor crónico en España, más aquellas en procesos de cáncer, más las personas con enfermedades neurodegenerativas, hablaríamos de muchísimas personas podrían verse beneficiadas, más de 70.000 personas", advierte.
¿POR DÓNDE EMPEZAR?
Sin meterse en la legalización lúdica del cannabis, Guzmán recuerda que hay diferentes modelos en muchos países, "y todos están funcionando sin ninguna peligrosidad social". Ellos abogan por introducir el cannabis medicinal en dispensarios autorizados por el Gobierno o las CCAA; una prescripción realizada bajo control médico y, finalmente, un control sobre los preparados del cannabis y sus derivados de modo que estén analizados como cualquier fármaco para demostrar su seguridad.
"Inicialmente lo más sencillo sería habilitar a través de farmacias, centros hospitalarios o ambulatorios la prescripción de preparados fiables a precios razonables", añade el experto que no quiere dejar pasar el alto coste de muchos de estos productos que lo pacientes no pueden permitirse.
Después, considera que, en el futuro, podría estudiarse si es bueno regular el autoconsumo, y otras formar de administración de estas sustancias siempre hablando de su uso como tratamiento.
Actualmente, sólo 10 países cuentan con una legislación que garantiza a sus ciudadanos el acceso al uso medicinal del cannabis y los cannabinoides, los compuestos activos encontrados en las plantas del cannabis, que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes de un modo considerable.
Cerca de otros 20 países permiten un acceso limitado a los medicamentos basados en cannabis solo en ciertos casos específicos. Más recientemente, a principios de 2016, el Parlamento Australiano ha legalizado el cannabis medicinal tras una larga campaña. En cualquier caso, informan en el Observatorio "todavía quedan 150 países en los que no existe acceso a las medicinas basadas en el cannabis".
"En España la situación es dantesca", explica Carola, quien recuerda que, por un lado, está regulado el uso de un medicamento derivado del cannabis, 'Sativex,' al que tienen acceso los pacientes de esclerosis múltiple en línea 2", sin embargo pacientes como ella, con dolor neuropático, el acceso a este medicamento de farmacia hospitalaria es mediante receta médica y el abono de 510 euros, pese a que se le ha autorizado como medicamento de uso compasivo.
Sin embargo, existen productos como el aceite de cannabis mucho más económicos que pueden ayudar a controlar el dolor. "Antes estaba tomando 19 pastillas diaria y ahora me encuentro solo con dos y el cannabis, de ser una persona inmóvil en casa, llorando, sufriendo, sin dormir ni comer, esto ha sido una recuperación absoluta", explica.
El consumo social del cannabis en España está cada vez más normalizado pero, sin embargo, el consumo terapéutico es desconocido y, lo que es peor, puede verse ignorado por ese uso lúdico. Sin embargo, lo pacientes demandan una regulación que ponga al mismo nivel de otras terapias farmacológicas el uso del cannabis y sus derivados.
"Los enfermos nos encontramos en una situación de desprotección absoluta", incide la presidenta del observatorio, quien recuerda que "ella no tiene problema de comprar un tramadol (analgésico opiáceo) en la farmacia pero puedo ser multada si me acerco a un club cannábico". Esta situación no beneficia al paciente, porque más allá de la indefensión, se encuentra el estrés al que se enfrentan ante la situación de ser multado, ha añadido.