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Manos Unidas denuncia la violencia de la guerra y de las estructuras de poder que vulneran los derechos humanos

Manos Unidas ha denunciado la violencia de la guerra y de las estructuras de poder que vulneran los derechos humanos y ha apostado por la "cultura de la paz" para combatirlos, ante la celebración el próximo 2 de octubre del Día Internacional de la No Violencia, una fecha que la Asamblea General de Naciones Unidas fijó para recordar el nacimiento de Mahatma Gandhi.
Para Manos Unidas, esta necesidad de consolidar una cultura de paz tiene "plena vigencia", ya que, tal y como señala la responsable del departamento de Estudios y Documentación de esta ONG, María José Hernando, "más de 65 millones de personas se desplazaron forzosamente en 2015 a causa de los conflictos abiertos".
Además de los desplazamientos forzados, los conflictos armados de la actualidad se caracterizan, según Hernando, "por los ataques contra civiles, la transgresión generalizada de los derechos humanos y las violaciones utilizadas como arma de guerra contra mujeres y niños".
Asimismo, Manos Unidas denuncia la violencia que se deriva "de las estructuras económicas, políticas, sociales y religiosas, cuando éstas defienden los privilegios de unos pocos a costa del empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría".
"Se provoca violencia cuando no se respetan los derechos de las personas y de los pueblos: el derecho a una vida digna, a recursos básicos como agua, alimento, vivienda, educación, salud. Se ejerce violencia cuando se despoja a los pueblos indígenas de su territorio y de la tierra de cultivo a las comunidades campesinas; cuando se niega el derecho a la libertad religiosa, de expresión y política", ha asegurado Hernando.
Por ello, Manos Unidas acompaña a pueblos y comunidades en su lucha por sus derechos y contra las estructuras "generadoras de injusticia y violencia" a través de proyectos de desarrollo, algunos de ellos enfocados específicamente a la consecución de la paz, el diálogo y la resolución de conflictos, como los proyectos que están en marcha en Filipinas y Centroáfrica.
EDUCACIÓN PARA PREVENIR CONFLICTOS
Concretamente, en las islas filipinas de Mindanao, Jolo y Basilan sufren las consecuencias de un conflicto que enfrenta a grupos rebeldes y al gobierno durante más de cuatro décadas y que ha causado la muerte de más de 100.000 personas, según indica la ONG.
Es en este contexto, Manos Unidas y su socio local, Zabida (Zamboanga Basilan Integrated Development Alliance), realizan una intervención multisectorial que cuenta con apoyo financiero de la Cooperación Española. Los proyectos en marcha promueven la construcción de una cultura de paz y valores en favor de los derechos humanos de las comunidades multiculturales, la resolución de conflictos y el diálogo. Dos ejemplos son la creación del Foro Interreligioso de Solidaridad por la Paz y del Foro Regional de Jóvenes.
En el ámbito educativo, se organizan campamentos de verano en los que 100 jóvenes y 100 niños se divierten al tiempo que aprenden habilidades esenciales para resolver conflictos y reducir los riesgos de desastres naturales. También trabajan con estudiantes y profesores en las escuelas de Zamboanga City y Basilan, mediante la elaboración de contenidos de cultura de paz que están siendo integrados en el curriculum escolar.
POBREZA Y GUERRA EN REPÚBLICA CENTROAFRICANA
Por su parte, la República Centroafricana vive desde 2012 una guerra civil que le ha llevado a ser el segundo país más pobre del mundo, con muy bajos niveles de nutrición, casi sin acceso a sanidad y con un analfabetismo superior al 66% en el caso de las mujeres, según precisa la organización.
"Los grupos de Centroáfrica están financiados por esos países que aquí vemos en las camisetas de los grandes equipos de fútbol. Nos causa mucho desasosiego ver que, con el mismo talonario que se han pagado los jugadores de fútbol más importantes, se han pagado también los kalashnikov y que esas armas acaban llegando a Centroáfrica", denuncia el misionero comboniano y obispo de Bangassou, Juan José Aguirre.
En Bangassou, Manos Unidas ha puesto en funcionamiento proyectos educativos y sanitarios para prevenir futuros enfrentamientos. Para Juan José Aguirre está claro que "la falta de paz es semilla de subdesarrollo" y denuncia cómo su pueblo ve que "la vida no tiene valor y la muerte está baratísima". "Mi primer deseo es ese, que la violencia de los grupos armados desaparezca de Centroáfrica y de todos los países que la sufren", subraya.