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Manos Unidas denuncia que más de 500 millones de mujeres en el mundo sufren marginación por no saber leer ni escribir

Manos Unidas ha reclamado igualdad de oportunidades para las mujeres en el acceso a la educación y ha denunciado que más de 500 millones de mujeres en todo el mundo sufren soledad, aislamiento y marginación por no saber leer ni escribir.
Con motivo de la celebración del Día de la Alfabetización este jueves 8 de septiembre, la ONG ha explicado que el analfabetismo que sufren estas mujeres las hace vulnerables al engaño por no comprender lo que leen o por no tener nociones básicas de números.
"El acceso a los derechos básicos, al respaldo legal y a los avances científicos y tecnológicos, es mucho más difícil para las más de 500 millones de mujeres analfabetas", ha apuntado Manos Unidas.
En este sentido, el coordinador del Departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, Fidele Podga, ha defendido que "cuando se dota a la mujer de autonomía y de posibilidades de desarrollo, esto revierte en sí misma, en su familia y en su comunidad".
Por esta razón, ha insistido en que, para lograr el empoderamiento de las mujeres y la superación de las desigualdades estructurales a través del poder de movilización de la comunidad, "es necesario que tanto mujeres como hombres participen en igualdad de condiciones en la identificación, diseño y ejecución de sus propios proyectos sociales y vitales". "Esa participación depende de la auténtica comprensión de la realidad, para la que resulta fundamental poder leer y escribir", ha apuntado.
La coordinadora de proyectos de Manos Unidas en Marruecos, Ana Lucas, ha relatado cómo "a lo largo de los años" han ido conociendo a mujeres que "se empeñan en cambiar su dura realidad y que, con mucho esfuerzo, se alfabetizan sentadas en las mismas sillas del aula de primaria de sus hijos, en el suelo de una mezquita o en los pupitres del aula del Hospital Español en Tetuán".
Según ha manifestado Lucas, "de esas clases y esos esfuerzos han surgido grupos de mujeres como las lindalva en Alcazarquivir que ya saben leer y escribir y, gracias a ello, se han unido para formar una asociación desde la que venden las prendas que ellas mismas confeccionan y que les quitan de las manos en cuanto salen a la venta".
"Mujeres, como las akouben que venden en el zoco los "mendiles" que fabrican en los telares tradicionales; mujeres de la Perla de la Costa que confeccionan vestidos, faldas y pantalones y que quieren continuar su formación, mujeres que tienen su propia cuenta bancaria y comparten con sus maridos las decisiones importantes de su familia, mujeres que están aprendiendo un oficio", ha concretado.
"SOÑABA CON SEGUIR APRENDIENDO"
En Guatemala, gracias al proyecto de Manos Unidas y su socio local CEDEPEM, cuyo importe total asciende a más de 600.000 euros, más de 400 mujeres indígenas han podido acceder a programas formativos de dos años, que les han permitido completar la educación secundaria y el bachillerato. También han recibido formación en ámbitos como la siembra de productos agrícolas. "Mi padre me dijo que yo soy mujer y que no tengo derecho a estudiar, que sólo los hombres tienen derecho", confiesa Manuela Salam Mejía, al tiempo que reconoce que ella "soñaba con seguir aprendiendo", pero no le dejaron.
En términos generales, la organización ha recordado que existen 758 millones de adultos mayores de 15 años que no saben leer ni escribir una frase simple, personas condenadas a la exclusión y a la pobreza por carecer de los conocimientos básicos que les permitan comprender el devenir del mundo que los rodea o carecen de conocimientos para reclamar sus derechos o afianzar sus libertades como individuos. Las dos terceras partes de estas personas, 505 millones, son mujeres.
Las personas de entre 25 y 64 años, que generalmente componen la fuerza laboral de un país, son también las que presentan las cifras más altas de analfabetismo, 509 millones. Esta carencia de conocimientos esenciales va pareja a la vulnerabilidad en todos los campos: enfermedad, explotación laboral y violación de los derechos humanos. Además, la probabilidad de que no encuentren trabajo o los engañen con los salarios es mucho más alta. El analfabetismo es, en definitiva, sinónimo de pobreza y rechazo, según alerta Manos Unidas.
Por último, ha recordado que el pasado año la ONG aprobó 219 proyectos de carácter educativo por un importe superior a los 11,6 millones de euros, unas iniciativas que beneficiaron de manera directa a cerca de 112.000 personas. Además de hacer hincapié en la educación escolar, muchos de estos proyectos tuvieron como destinatarias fundamentales a las mujeres, que sufren con mayor virulencia las consecuencias del analfabetismo.