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La mujer con una enfermedad rara que decide morir: "Es el momento de irme"

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Lisa Brown ha decidido tirar la toalla después de varios años de sufrimiento, operaciones y tratamientos para paliar la rara enfermedad que le provoca intensos dolores y le impide ingerir alimentos. La estadounidense de 34 años, que sufre gastroparesia, ha asegurado en una entrevista, que su deterioro físico ha llegado al punto de reconocer que "es el momento de irme".

La mujer, de Milwaukee, comenzó a perder peso de forma devastadora en 2011. No le servía su ropa y no paraba de adelgazar, pero Lisa Brown y su marido no se preocuparon más de la cuenta.
Sin embargo, comenzaron los terribles dolores de estómago y a vomitar después de ingerir cualquier alimento, por lo que se dieron cuenta de que algo andaba mal.
La exmodelo, que hasta entonces llevaba una vida normal, comenzó a sentir los comentarios a su alrededor sobre su extremada delgadez. "Fue muy difícil escuchar comentarios del tipo 'por qué te estás muriendo de hambre' o cuando me aconsejaban que "me comiera una hamburguesa".
Brown se sometió a una cirugía y a distintos tratamientos, pero nada funcionó. Esuvo conectada a un dispositivo que la alimentaba 20 horas al día, se sometió a numerosas pruebas para superar la gastroparesia.
Ahora pesa 34 kilogramos y siente que le ha llegado el momento de irse. Así lo explicó a la revista People.
"Es el momento de irme, ya ha terminado mi lucha", dijo la mujer de 34 años.
En 2013, Brown fue diagnosticada con síndrome de la arteria mesentérica superior, un trastorno raro del sistema digestivo que impide que los alimentos entren. La enfermedad la hace morir de hambre.
Ella no se amilanó y siempre mantuvo la esperanza. "Sabía que era malo pero pensé que sería uno de los afortunados en sobrevivir. "
En mayo de 2015, un hospital de Wisconsin la contactó para operarla, pero la intervención costaba un millón de dólares. Demasiado caro para pagarlo y el seguro no lo cubría.
En mayo de 2016 volaron al Memorial Jackson, en Florida, para someterse a un trasplante intestinal que podría ayudarla a vivir con mejor calidad. Apenas sobrevivió al viaje.
 Cuando llegaron los médicos le dijeron que no podía someterse a la operación si no pesaba al menos 10 kilogramos más. Eso era imposible.
El Dr. Paul Bullis, el médico de Lisa, ha explicado que por numerosas razones ella no es una candidata para recibir otros tratamientos. Los fármacos son capaces de mantener a raya el dolor.
"Ella está lista para morir. Simplemente no sabemos cuándo."