Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Castiñeiras ya fue pillado robando las colectas de la catedral de Santiago

José Manuel Fernández Castiñeiras, autor confeso del robo del Códice CalixtinoEFE

Un canónigo del Cabildo de la Catedral de Santiago, el sacerdote Juan Filgueiras Fernández, sorprendió al acusado del robo del Códice Calixtino, José Manuel Fernández Castiñeiras, sustrayendo dinero de las colectas de la capilla de la Corticela años antes de la desaparición del manuscrito medieval.

Filgueiras Fernández, que ha comparecido como testigo en el juicio por el robo del Códice Calixtino, ha explicado como en una ocasión prestó las llaves de la capilla de la Corticela, ubicada en la Catedral, a Fernández Castiñeiras para que realizase "un trabajo" en la misma.
Pasados unos días, y a pesar de que el exelectricista le había devuelto su llave, el sacerdote sorprendió a Fernández Castiñeiras dentro de la capilla, a la que había entrado con una llave que, supuestamente, habría duplicado.
"La puerta estaba abierta, entré y vi que el armario de las colectas estaba abierto y que él estaba allí", ha contado el canónigo, que le dijo que se fuese y se lo comentó al entonces deán, José María Díaz, aunque "no hubo denuncia". Los hechos sucedieron, ha confirmado, hace ocho o diez años.
No le dijeron que faltaba dinero
El administrador de la Catedral durante el robo del Códice Calixtino, José Otero Outes, ha declarado también en la tercera sesión de este juicio, donde ha indicado que durante su mandato detectó que faltaban "documentos" de su despacho, pero no dinero, y que su predecesor en el cargo, Manuel Iglesias, "nunca" le dijo que "faltase dinero" en las cajas fuertes.
Durante su declaración, José Otero Outes ha indicado que, como administrador, siguió "el mismo proceso" de su predecesor y utilizó un despacho que, como ya han explicado otros testigos, sólo él tenía la llave.
A pesar de que Manuel Iglesias había detectado que faltaban fondos desde, por lo menos, 2003, "nunca" comunicó al nuevo administrador que "faltaba dinero". "De la contabilidad anterior no me dieron información, esa la tenía el contable", ha explicado Otero Outes.
No obstante, Manuel Iglesias sí le dijo que había "una sospecha" --sin concretarla-- y que por ello habían instalado una cámara en su despacho, que le identificó y le explicó cómo grababa. "Nunca comprobé si había grabado o no", ha indicado.
Un problema de gestión
De las cantidades de dinero y documentos que durante años faltaron en la Catedral de Santiago también habló Daniel Lorenzo, canónigo de la basílica desde 2009, que, ha reconocido, "echó en falta" numerosa documentación que debía estar en el despacho del deán o del administrador, aunque lo atribuyó a "un problema de gestión".
Asimismo, ha apuntado que habló con el exadministrador Manuel Iglesias sobre los desajustes detectados en la contabilidad, aunque el responsable económico de la basílica le quitó importancia indicando que dudaba que las cantidades iniciales de dinero fuesen correctas. "Creía que no podía entrar tanto dinero en la Catedral", ha explicado Daniel Lorenzo.
Con la llave puesta
El investigador Xosé Manuel Sánchez, el hombre que dio la voz de alarma tras la desaparición del Códice, ha ratificado ante el juez, como ya hizo el exdeán, que la cámara de seguridad donde estaba el manuscrito y otros documentos permanecía "con las llaves puestas" mientras el personal se encontraba en el archivo.
Xosé Manuel Sánchez conocía a Fernández Castiñeiras de "verlo haciendo arreglos por el archivo", aunque no lo vio en días anteriores a su desaparición. Pocos días después, sin embargo, lo vio entrar y salir de la Catedral con una mochila.
"Un día, cuando estaba hablando por teléfono en la puerta, lo vi pasar hacia la Catedral con una mochila, entró y salió en un espacio muy breve. Me llamó la atención porque nunca lo había visto con una mochila y pensé si él lo habría cogido por algún motivo y quería devolverlo y viendo el jaleo se había echado para atrás", ha contado ante el tribunal.