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Josefa, la abuela que se niega a derribar su casa de Fuerteventura, ya está en prisión

Josefa Hernández, ya conocida como la abuela de Fuerteventura, ha entrado esta tarde en prisión para cumplir una sentencia del año 2012 que la condenaba a seis meses de cárcel por no derribar su casa, construida en un espacio natural protegido en el municipio de Betancuria.

Hernández ha llegado a la prisión de Tahíche (Lanzarote) poco después de las tres y media de la tarde, y lo ha hecho en compañía del presidente del Cabildo de Fuerteventura, Marcial Morales, y del alcalde de su pueblo, Marcelino Cerdeña, según fuentes de la Corporación majorera.
Esta vecina de Betancuria también fue condenada a pagar una multa de 700 euros --que abonó-- y a derribar su vivienda, en la que vive con cinco familiares a su cargo: su hija Cristina, con un 39% de discapacidad, sus tres nietos y su hijo Raimundo, parado de larga duración.
El caso de Josefa Hernández ha generado en los últimos días numerosos gestos de apoyo en Canarias por parte de instituciones y partidos políticos, y más de 50.000 personas han firmado una petición en la plataforma Change.org pidiendo su indulto al ministro de Justicia, Rafael Catalá.
Asimismo, las Plataformas de Afectados por la Hipoteca de Canarias han convocado concentraciones esta tarde ante las delegaciones del Gobierno de cada isla para pedir el indulto de Josefa, que no ha derribado su casa por carecer de recursos y de otra vivienda donde realojarse junto a su familia.
Antes de entrar en prisión, Josefa Hernández ha dado las gracias a todos ellos y a los medios por haber contribuido a que su caso se conozca, y sólo deseó que el día que salga de la cárcel pueda tener otra vivienda donde poder residir junto a su familia y tirar la que construyó en el Parque Rural de Betancuria, cumpliendo así con la sentencia.