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Greenpeace pide al CSN que pare las centrales de Ascó y Tarragona y informe de los componentes defectuosos de Areva

La organización ecologista Greenpeace ha enviado este jueves una carta al presidente y a los miembros del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en la que piden información sobre las "cuestiones sin resolver" relativas a los componentes defectosos de la empresa francesa Areva en las centrales nucleares de Ascó (Tarragona) y Almaraz (Cáceres).
Según destaca la carta de la ONG, se trata de un asunto significativo sobre la seguridad nuclear de dos centrales nucleares que están actualmente en operación, por lo que considera que debe tomar medidas para "detener inmediatamente la operación de los cuatro".
Así, la misiva firmada por la responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, insta al CSN a que confirme que los componentes del generador de vapor suministrados e instalados en estas centrales cumplen con la Directiva Europea y han obtenido el certificado de conformidad, bien en Francia o bien en España. En este último caso, insiste en que el regulador debe explicar los medios por los que se certificaron los generadores de vapor.
Las dudas surgen a raíz de un informe de la consultora Consulting Engineers Large & Associates of London sobre la crisis de seguridad nuclear que afecta a gran parte de los reactores de Électricité de France (EdF), debida al escándalo de los problemas con el acero procedente de Areva. En España, la empresa francesa suministró piezas a estas dos centrales nucleares y Greenpeace asegura que en la información facilitada, el CSN "no descarta un problema que podría implicar la fusión del núcleo de ambas centrales".
El informe publicado se centra en el reactor europeo presurizado de Flamanville, en los generadores de vapor instalados en los reactores de EdF con exceso de contenido de carbono y, finalmente, en las anomalías y falsificación realizadas en Areva le Creusot Forge.
John Large, de la empresa que ha realizado el informe, ha señalado que como resultado del escándalo de Areva, una parte significativa de las nucleares francesas está en un mayor riesgo de accidente radiológico, "incluida una fusión del núcleo".
El documento concluye que un total de 28 reactores nucleares se ven afectados por la crisis, con al menos 18 reactores de EdF clasificados como de "operación en riesgo de accidente grave" debido a las anomalías de carbono en los generadores de vapor, lo que deja un total del 44 por ciento de la capacidad nuclear francesa bajo sospecha.
Large & Associates obtuvo documentos del Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN) que rechaza las garantías Areva / EdF respecto de que no hay riesgo para la seguridad de los generadores de vapor con un exceso de carbono. El IRSN ha advertido a la Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia (ASN) que existe un riesgo de ruptura, que podría dar lugar a una fusión de combustible del núcleo del reactor.
En este contexto, Greenpeace afea al CSN que no haya informado sobre el contenido de carbono de los generadores de vapor en ambas centrales y pide, en base al principio de transparencia que se publiquen de forma "inmediata" todos los resultados de los datos de las pruebas de las partes correspondientes, incluyendo el contenido de carbono.
Además, la ONG cuestiona la independencia de los estudios realizados por Equipos Nucleares (ENSA) y Areva para ofrecer garantías de calidad y seguridad de los generadores de vapor suministrado. "Esto no ofrece credibilidad, ya que tienen grandes intereses en defender esta defectuosa tecnología", añade la misiva.
Asimismo, reclama todos los datos pertinentes sobre el régimen de las pruebas realizadas porque las pruebas en Francia han confirmado que la macrosegregación de carbono que tiene aumenta a través de la profundidad del acero de Le Creusot.
En definitiva, considera que si la confianza del CSN es sobre pruebas de superficie en el acero, "esto no proporciona ninguna seguridad de que el contenido de carbono sea conocido y por lo tanto la seguridad nuclear no se puede afirmar" y espera una respuesta "lo antes posible".
"El CSN no ha dado la información pública suficiente sobre las deficiencias en Almaraz y Ascó para descartar que no tienen estos problemas de exceso de carbono, y por lo tanto descartar un riesgo de ruptura, que podría dar lugar a una fusión de combustible del núcleo del reactor", ha denunciado la responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, Raquel Montón, que firma la carta.