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Un padre asfixia a su hija de tres meses para acusar a los médicos por negligencia

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Un niño de tres años es el único testigo ocular del asesinato de Enmanuela, con la que dividía la habitación en el hospital pediátrico de Bari, al sur de Italia. El pequeño habría visto, según la fiscalía cómo Giuseppe Difonzo intentó asfixiar a su hija un día antes de que lo hiciera realmente. Los jueces han escuchado al menor, testigo protegido, contra el proceso que se le sigue al hombre, de 29 años, que pretendía acusar a los médicos por negligencia y cobrar una indemnización por daños.

La mañana del 12 de febrero pasado, el niño de tres años, según la investigación, fue testigo ocular del primer tentativo de asfixia del padre de la bebé, según ha publicado 'Il Corriere della Sera'.
El niño, que compartía la habitación con Enmanuela, contó a los investigadores con palabras y gestos lo que había visto hacer a Giuseppe Difonzo sobre el cuerpo de su hija.
El padre de Enmanuela habría tratado de distraer al niño prestándole su móvil al tiempo que se acercaba a la cuna de la bebé oprimiéndole la boca, la frente, el cuello y la barriga con las manos.
La bebé sufrió una crisis respiratoria a la que acudieron los médicos y le salvaron la vida. Al día siguiente, Enmanuela estaba muerta.
La corta vida de Enmanuela
En los tres meses de vida, la pequeña pasó más tiempo hospitalizada que en casa por las continuas crisis respiratorias. Crisis que sufría, según los investigadores, ocurrieron siempre que el padre se quedaba solo a cargo de la niña.
Desde el 9 de noviembre al 13 de febrero, Enmanuela estuvo hospitalizada 76 días.  La noche en que habría cometido el homicidio estaba solo con su hija. Dos enfermeras testificaron que a las 23.40 le hicieron una analítica y la pequeña estaba perfectamente.
Una de ellas explicó a la fiscalía que cuando regresó minutos después cuando Giuseppe Difonzo la llamó, la niña sufría una crisis respiratoria desde hacía un rato, pero los instrumentos acústicos no habían sonado.
La hipótesis de los investigadores es que el padre, con conocimientos de enfermería, les redujo el volumen para hacer las señales imperceptibles. Después cuando ya no había tiempo avisó a las enfermeras.
La madre de Difonzo, ha declarado que la pequeña "ha sido un instrumento de Dios, ha vivido solo tres meses porque la ha mandado Dios para pararlo".
Según sus declaraciones su hijo sufre síndrome de Münchhausen, primer caso registrado en Italia.
La hipótesis de los abogados es que Difonzo habría matado a su hija con "el único objetivo de especular, reclamando la responsabilidad de los médicos y obtener un resarcimiento por daños."