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El religioso español no quiere que su estado de salud trascienda públicamente

Según instrucciones del religioso, a partir de ahora no habrá parte médico sobre su salud, solo se informará a la familia y a la orden a la que pertenece. La hermana Juliana sí ha autorizado a que se hable públicamente de su estado, a quien siguen sometiéndola a pruebas para confirmar que no tiene el virus del ébola. Los pacientes reciben los cuidados de un médico, cuatro enfermeras y cuatro auxiliares por turno.

Miguel y Juliana descansan en la sexta planta del centro, en dos habitaciones similares a estas, individuales, monitorizadas, aisladas y con presión negativa.

El personal autorizado entra en la sala anexa donde se viste con el equipo de protección, una vez en la habitación, hay un cubo de desechos que envía el material utilizado directamente a la incineradora. Salen a otro espacio por una puerta distinta, en el que se deshacen de los trajes y se descontaminan.