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Desciende el número de cooperantes españoles en el exterior a favor de agentes locales, según CONGD

El número de cooperantes españoles que trabaja en el exterior va en descenso a favor de agentes locales, según explica el vicepresidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (CONGD), Francesc Mateu, con motivo de la celebración, este jueves 8 de septiembre del Día del Cooperante.
El motivo, tal y como ha precisado a Europa Press, es una filosofía que aboga por no ayudar directamente a los países sino "estar a su lado" para apoyar a los agentes locales. No obstante, ha señalado que esta disminución tiene sus excepciones como en el caso de la Ayuda Humanitaria, gracias a la cual se envían personas más capaces en las primeras 24 horas y semanas después de una catástrofe.
En todo caso, aún hay españoles que siguen optando por ayudar en el país de destino y Mateu asegura que son bien recibidos por los locales ya que es gente que escucha sus proyectos, les acompañan y están dispuestos de "caminar a su lado".
Entre los que han optado por salir fuera a ayudar, se encuentra la cooperante de Manos Unidas, Alejandra Escalada, que vive en Senegal donde apoya al socio local con el que trabajan, allí trata de hacer lo posible para que su trabajo se desarrolle de la mejor manera y ser "los ojos y oídos de manos unidas con el país".
"Somos el vínculo directo que tenemos para confirmar y cerciorar que se cumple el orden, además explicamos qué hacemos a la sociedad española que es lo que estamos haciendo en este país y como se desarrolla", explica.
Para Escalada, lo más complicado de un cooperante es la adaptación al país, aprender las costumbres locales y cómo funciona. En su caso, aunque ya había estado en otras ocasiones en Senegal, ahora está en la zona sur del país donde las etnias son diferentes, por lo que hay una serie de conocimientos que se deben tener antes de empezar a trabajar.
La cooperante indica que lo más positivo de su trabajo es el contacto con la gente. "Poder estar en contacto con ellos te da una riqueza profesional y personal muy grande. El verles, ver como avanzan, que te cuenten. Eso es lo mejor de mi trabajo", subraya.
Además, Escalada cree que su labor es muy importante a nivel interno de la ONG y explica que cada vez llevan a cabo más material porque es "lo que mejor transmiten a los sociedad lo que está pasando". Respecto a la situación del país, Escalada cree que Senegal ha dado un cambio a mejor aunque todavía queda mucho por hacer, como mejorar los problemas de abastecimiento o garantizar los derechos de la población.
Por su parte, el cooperante Carlos Vicente Alconcé que se encuentra en Ecuador trabajando para la ONG Manos Unidas explica que, desde ese país, elabora trabajos administrativos. Respecto a cómo enfrentarse a un conflicto ha querido resaltar el papel de las diferentes organizaciones. Por ejemplo, durante el terremoto de 7,6 grados de magnitud que sacudió el país el pasado abril ha señalado el papel de los gobiernos locales del país que ha facilitado la entrada de ayuda y su organización.
COOPERANTES EN FILIPINAS
Mientras, la cooperante de Manos Unidas en Manila (Filipinas) Carolina Unzeta ha declarado a Europa Press que para ella lo esencial al llegar a un país es entender bien el contexto, las necesidad y a partir de ahí saber cómo trabajar con la población. "Estar viendo las cosas que ves y la situación que vives es muchas veces emocionalmente difícil", explica.
Dentro de la labor de Unzeta, en la que se encuentra la de coordinar proyectos de su ONG con otras, también trabaja en proyectos con indígenas para "identificar sus necesidades y derechos" al igual que trabaja con otros grupos marginales.
"La sociedad civil está muy involucrada y está acostumbrada a tener conflictos, son muy conscientes de la situación. A veces parece que los de arriba viven a espaldas del país. Para que esto no continúe es importante dar a conocer la situación, lo que pasa, cuales son las necesidades, que es lo que se puede hacer el resto de la sociedad y crear conciencia de cómo viven otras personas en el país", reflexiona Unzeta.
Como cooperante de Cáritas en este mismo país, Filipinas, se encuentra Féliz Miguel Sánchez Delgado con su familia. Cuando se produce una catástrofe, Sánchez Delgado explica que puede actuar de varias formas dependiendo de lo que disponga Cáritas.
"Podemos colaborar en la comunicación interna y externa de la organización, en la relación con las organizaciones donantes en España y otros países, en la evaluación de los daños causados por la catástrofe, el conflicto o la situación de pobreza y, por supuesto, en la propia acción con las personas afectadas por la emergencia en temas de alimentación, refugio, salud, aseo, trabajo y protección", explica.
Sánchez Delgado detalla que su familia tomó la decisión de asumir el reto de desarrollar una labor solidaria internacional. Tras casi dos años en Manila, el cooperante explica que su estancia en el país les ha permitido "ampliar la mirada y la consciencia de algunas cosas que están pasando en el mundo".
"Hemos podido testimoniar en primera mano los efectos devastadores del cambio climático, la vulnerabilidad de este país ante el agravamiento de los fenómenos climáticos como tifones, las grandes desigualdades económicas que provoca un sistema económico que persigue maximizar el beneficio aunque sea a costa de las personas o del Medio Ambiente y, al mismo tiempo, hemos podido aprender de la fuerza y resistencia de un pueblo, el filipino, que a pesar de ser golpeado en numerosas ocasiones sabe levantarse y seguir luchando", resume.
DISMINUYEN LOS PROYECTOS DE DESARROLLO
Las ONG que componen la coordinadora tienen presencia en 110 países de todo el mundo y apoyan a 35 millones de personas vulnerables. Aun así, el número de proyectos de desarrollo que llevan a cabo las organizaciones de CONGD ha disminuido un 55%; es decir, de realizar 6.200 proyectos en 2008, se han pasado a realizar 2.800.
Asimismo, en los últimos años, las organizaciones miembros de la Coordinadora han disminuido: en 2008, la Coordinadora contaba con 108 organizaciones miembro, mientras que en 2013, las organizaciones descendieron a 80.
Además, aunque el número de personas que colaboran con las ONG (1,9 millones) ha disminuido en un 8% desde 2008, el voluntariado ha ascendido en un 7,5%. Con estos datos, Mateu ha explicado que la principal problemática a la que se enfrenta ahora es la falta de ingresos. "Los fondos están bajando de forma considerable y la cooperación se está instrumentalizando más por condiciones políticas que humanitarias", señala.